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viernes, abril 21, 2006

Enquête sur une machine à faire des saucissons

Hace unas semanas disfrutamos de la ocasión de poner a prueba el programa de redacción de textos poéticos diseñado por el profesor Yves Aver, de la Universidad de Biriatou IV. Básicamente, el programa trabaja con la ayuda de un amplio tesoro que recoge ordenadamente el léxico de una lengua, un corpus de textos, y unos esquemas sintácticos y métricos a los que recurrir. A ello, se ha de unir una semilla, un input consistente en unas cuantas palabras o frases con las que el programa opera. Se supone que tales palabras le dan el pie o el leitmotiv que individualiza cada poema concreto. Pero el programa en sí es válido para cualquier lengua. Por ello y gracias a que el profesor Aver ha compilado las necesarias bases de datos en español, hemos podido hacer uso de él en nuestra lengua. El programa se llama MFS, Metalingual Finite System, aunque una broma que pusimos en circulación en lo que suponemos francés macarrónico sostenía que MFS significaba más bien machine à faire des saucissons.
Por desgracia, el programa, que estaba disponible en Internet hasta hace unos días (en www.lemotinjust.fr/mfs.html. Podía descargarse conectándose como usuario anónimo. Cada cual podía utilizar los datos editados por Aver o, alternativamente, trabajar con los suyos propios en el formato adecuado; también podía accederse a un applet que constituía una versión reducida del programa autónomo). Este incidente se debe a que MFS hacía uso, para una de sus rutinas, de un algoritmo que no era de dominio público. Esperamos que esta situación se resuelva rápidamente, bien mediante un acuerdo, bien mediante un nuevo algoritmo original.
Con anterioridad eran conocidos programas para generar textos especializados e incluso textos ensayísticos, con los que se pretende demostrar la inanidad de ciertas escuelas de pensamiento pues el algoritmo utilizado es muy sencillo. Véase, como ejemplo, el generador de textos postmodernos de Bulhak basado en el Dada Engine.
Otro aspecto interesante del trabajo de Aver es que puede funcionar inversa que no reversiblemente, esto es, se le puede dar un poema para que genere su propia semilla. Ahora bien, existe un importante componente aleatorio tal que no se garantiza en absoluto que de tal semilla vuelva a generarse el texto original y no más bien otro cualquiera. De todos modos, este funcionamiento inverso tiene algún interés tanto para el comentario como para la clasificación de textos. Ofrecemos finalmente al lector dos ejemplos, uno con el programa funcionando en cada sentido.
Primero, introdujimos un poema compuesto para la ocasión y obtuvimos la semilla que también se reproduce. Poema externo:

Mientras por competir con Gran hermano,
Plomo fundido, el share te oprime el cuello;
Mientras mucho más necio el medio vano
Su audiencia la mide el EGM bello;

Mientras a cada anuncio, por cogello,
Audiovisual la sangre cubre el llano
Y mientras no la queme aquel Quijano
La pantalla que yo impaciente mello,

No sólo en digital terrestre fuente,
Antes que de Chamorro Edad dorada
La uno y dos, antena tres, cinco hiriente,

No ya en contra programación truncada
Se vuelva, mas tú ru rú diariamente
Tomate, en salsa, en mierda, Iker, en nada.


La semilla calculada por el MFS resultó ser:
Existencia, Aprovecha Lorenzo la parrilla, Pegados culos, Vía purgativa, Visión constante más allá de la muerte, Zapear de la suerte que zapeo, Polvo serás.

A continuación, dispusimos esta semilla:
Cromosoma Y, Volcanes nevados, Hospitalidad y mujeres, El espejo de las tardes, Caja de ahorros. Mas qué importa, Dipinto di blu.

Y fue para obtener el poema que sigue y que no desdeñamos:
EL DÍA QUE AFEITÉ A MI ABUELO

Además del que a diario
siento mirar desde el espejo
el único rostro que yo afeité
fue un día el de mi abuelo.

En sus tiempos penúltimos
en el sanatorio, gris, blanco, ido
las mujeres de la familia decidieron
que yo con práctica le afeitase
pues ellas bien le reportaban
los otros cuidados, sin duda merecidos.

Recuerdo la experiencia
la espuma exigua que, por algo,
no cuajaba
la blanca barba que invisible se me hacía
su dureza.

Desarrollé una visión microscópica,
el plano objeto y el detalle se hacían universos
la cuchilla mellada
que hacía que la piel se tensara
como un volcán en cada poro.

Recuerdo esa tensión perdida
la juventud que la caja
da por paradoja
tras la última lucha o agonía.

Si algún día me es concedido
afeitar de nuevo el rostro anciano de mi padre
como él el mío en una primavera
de hace tiempo,
ya habré entonces comprendido
que solo un rostro afeito
que sólo miro el rostro éste del espejo.

Luego al tornar a la velada luna mis pupilas
tal vez enardecidas
veré al cabo y como siempre
el propio rostro, de mi padre y de mi abuelo.

4 comentarios:

pdro dijo...

Eres una máquina, pero buena. Cualitativamente.

marideliwes dijo...

Joé que si, nos tienes asustados o, cuando menos, un poco emedrentados.

Anónimo dijo...

Amedrentados: pero a ver si aprendemos.

marideliwes dijo...

Pues si, supongo que es por eso.