Páginas vistas en total

lunes, julio 31, 2006

Sociedad recreativa

En la reserva perviven individuos singularmente bien adaptados a la repetición cíclica -en ciclo corto y medio- de unas pocas pautas bien establecidas y que ocasionalmente mutan para dar lugar a ciclos de carácter cometario.
Dominan los mecanismos de ese ámbito y, en sus cristalinas ceremonias, son inasequibles a la inquisición del recién llegado. Dominan la especialidad, tan importante, de no dejarse sacar nunca de la reserva, de sus cuatro muros amenos que les conducen a una vida de ocio funcionarial, amablemente repetitivo, amablemente repetitivo, de paraíso para rentistas moderados, de jardín de las delicias democristianas.
¿Existen fuera? ¿Les ignoramos en sus impensables excursiones extra portas? También es posible que la etología de la reserva deba excluir el efecto de los remolinos, de las multitudes unánimente agitadas que, como las cigüeñas de agosto, tras varias intentos superan la masa crítica, superan también su propia impaciencia y saltan la verja.

domingo, julio 30, 2006

Flags-back

Las chucherías. Las chuches de ahora mismo. Con su prestigio contradictorio y la gelatina como materia prima para recibir la forma de las modas o de los chistes. O el agua coloreada, que se vendía congelada o sin congelar. O que incluso se consumía sin congelar en un contradictorio prestigio de rareza y novedad, como la prima de Ramón.
La peseta como unidad del consumo necesario, del consumo semafórico de la niñez a medias, de la niñez como clase ociosa de la clase proletaria. Ya por entonces nos fuimos especializando en una pésima administración del excedente. O en hacer el tonto, que viene a ser lo mismo, al menos mientras queda excedente.

sábado, julio 29, 2006

Katiushaire

Los años acabaron por desvelar lo que llevaban dentro, aun a costa de nuevas veladuras que no nos permiten dar el problema por solucionado.
Además, la palabra "trabucaire" quizá arrastre una connotación raras veces explícita pero potente de impulso anárquico, violento pero asistemático. El caso es que tal condición pudo acompañar a algunos hombres de acción, pero también a hombres de palabras, los que ven las luchas más o menos lejanas desde una toma de partido que, en no pocos casos, esconde motivaciones inasumibles por su público. Asistimos a alianzas ideológicas que convierten el debate en un baile de máscaras que se confunden con los verdaderos rosotros, pero éstos son precisamente los que aportan la fisonomía más adecuada para las siempre sangrientas, aunque sangrientas a lo lejos, mascaradas.

viernes, julio 28, 2006

El navío ofiolítico

Como era de esperar, los periodistas no han podido aguantarse las ganas de hablar de la antigüedad de la Península Ibérica cuando se referían a algunas rocas del cabo Ortegal. Bien, en el caso de las naves nos cuesta menos soportar la idea de la identidad estructural: la nave que no conserva ni un clavo ni un cabo de los originales. En el caso geológico, ni identidad sustancial ni identidad estructural, pero somos nosotros mismos. Las reliquias que los trabajosos eones dejaron, la prosopopeya válganos, son tan nuestras que no pueden ser otra cosa. Allá en los confines captan microondas de nuestro trozo de cosmos, de cuando éste se hizo transparente.

jueves, julio 27, 2006

No natación

Otra modalidad de la no natación (creemos que más bien femenina, pero bien pudiera ser esto un error de apreciación debido al sesgo del observador que desde la pileta nos proporciona los datos) consiste en el andar a grandes zancadas en zonas en torno al metro de profundidad, el tronco inclinado hacia delante, extrayendo el centro de masas de la vertical del ombligo y del área que dibujan los pies, y ello al tiempo que se rema antiamblarmente con los brazos. Como quien se dispone a dejar de ambular y a comenzar con un crawl bien documentado, de la escuela años sesenta.
Y es que la no natación se inscribe en las prácticas preambulares o más bien circum(am)bulares de las técnicas: Sirva de ejemplo el esquiador mundialmente aditamentado incapaz de aguantarse en pie sobre los esquíes o el caballista que por nada del mundo se acercaría a la más tranquila y pacienzuda de las cabalgaduras, pese a la precisión de su fusta y el cuero repujado de sus botas (1).
La ambulación es importante en estos asuntos (ya nos ha salido varias veces a un ritmo de prosa cojitranca) y, como puede comprenderse fácilmente, se trata de no comenzar así nos maten: la esencia del valentón, aparentar; por eso las mujeres no son culpables en su no nadar: no hay mujeres valentonas ni fanfarronas. En todo caso, mujeres propagandistas de sus propios hijos.
Y con todo, el no nadar de las mujeres, en su caso, nos comunica algunos enigmas no de la condición femenina, sino de la humana: que todo sistema público y publicado de valores es apariencia, pompa, circunstancial pompa. Que el valor o lo valioso, vaya uno a saber, pero que no son lo que parece. Esta es información muy útil para varones en torno a los dieciocho años, aunque todo lo verdadero suele llegar tarde.

(1) Recuerde el lector a Roger Willoughby.

miércoles, julio 26, 2006

De la métaphysisque et les gros sous

Guth, Alan Guth:
Hay propuestas que intentan explicar el origen mismo del universo. Al formular esas hipótesis sus autores asumen que gran parte de la física existía ya incluso antes de que existiera el universo. Pero esa presunción... no conozco ninguna propuesta que intente explicar realmente cómo se originan las leyes mismas de la física. Si se asume eso, se puede intentar describir cómo el universo se originaría prácticamente a partir de la nada.

La inflación pasa, como el cóndor, y añade Guth, Alan Guth:

Desde el concepto de inflación, pensamos que las condiciones que originaron nuestro universo no son únicas y que se pueden crear otros prácticamente en cualquier momento y en cualquier lugar. Es más, el proceso mismo de la inflación no genera un único universo sino un flujo de universos, siempre hay fragmentos de materia creando universos. Lo llamamos inflación eterna.

El multiverso (o versículo) cabe en El país. Observe el lector como el concepto de inflación es previo (por decirlo de modo poco agustiniano) al de ley física. Como la inflación explica la modulación tan fina de las constantes universales, esto es corolario bastante natural y hasta intuitivo; pero las leyes físicas no es que sean posteriores, es que son un caso entre muchos. Reobserve el mismo lector que lo que sucede es que esas leyes físicas se incrustan en un dominio de familias de leyes, dígase que alternativas. Como cantaba Manolo Escobar "Viva L-Leibniz y las mujeres y los parsecs que calienta nuestro Sol, viva L-Leibniz y las mujeres, que por algo son regalo del Big Bang". O como decía el otro, esto no son ideas de razón, sino ideas de la sinrazón que a mi razón aqueja. Eso sí, nuestras hipótesis no sólo no tienen por qué ser las mejores de las posibles, sino que posiblemente no hay otras que las nuestras: "Il mondo non si è fermato mai un momento. La notte insegue sempre il giorno. Ed il giorno verrà...come il Big Crunch (con risotto)".
No hay como la cosmología para entretener los ocios y los desayunos.

martes, julio 25, 2006

SONETO DE LAS PISCINAS

Ribera el lavapiés, ¿sabes, Ramírez?
Es en esta paratáctica y líquida
Imitación de la vida que lívida
Será flotas de epíscopes Gelmírez.

Y flotador de gatuno canónigo
Esta imitación del azul de las piscinas
Que expulsaba a otras salaminas
Los bikinis tópicos y devónicos.

Lírica o ectópica por cada Gwyneth
Nos salen doscientas quince focas
Que rodean a la exótica sardina

Que menos, la mano del almirez
Que alguna archijamona reanima
Con su canal de breve día y vez.

El círculo de las bañistas viejas
Salpican pellejamen en el agua
Metamorfosis no de López, Jennifer
Sino más bien de aquella Castro, Inez.

Y es tal la mismidad de nuestro cosmos
Infinito por indefinido y vacuo
Indefinido por infinito y vacuo
Que un pez para la muerte somos

Y sin duda un futuro y vacuo eón
Verá nuestro indiferente e infinito,
pavo, obsoleto y galán plongeon.

lunes, julio 24, 2006

Cerrar el quiosco

El verano y la sucesión de los veranos nos sume en un estado imperdonable. La pérdida de ímpetu -o acaso la memoria y tal vez falsa de antiguos ímpetus estivales- nos lleva a la consideración de los nuevos ritmos, los compromisos difícilmente evitables, la pérdida del ocio o de la despreocupación. Los años venideros se tintan de un cielo agridulce y también de un sentimiento de cierre o final a poco que extrapolemos la sucesión que nos figuramos. Lentamente, pero sin remedio, cerraremos o se irá cerrando el quiosco. Lo cual hace pensar en un cierre de persianas como párpados o de párpados como estores, en un verano a veces terrible o ameno como el mejor de los atardeceres.
Porque ahora tenemos las ceremonias veraniegas de quienes nos precedieron y también las nuestras propias, con sus calidades y tonos astringentemente miméticos; tenemos las de los niños, que delante de nuestros ojos dibujan velocidades que nos superan y nos dejan muy atrás, como a pequeños animales terráqueos que ven alejarse a los vencejos.

domingo, julio 23, 2006

Planes efectivos

La efectividad no incluye necesariamente la representación subjetiva del plan según los designios de los relatos posteriores. O la representación que concederíamos por tal.
Pero la efectividad del plan es evasiva a la escala y para la óptica del historiador. Éste busca la representación en el documento y no la encuentra a su gusto. O asimila el plan efectivo a situaciones donde tenemos sin más la representación. O lo asimila a contingencias históricas cuya determinación ha cancelado a los sujetos y su conducta proléptica a, digamos, largo plazo.
Pero tal ceguera en dicho oficio debe de ser garantía de alguna prevención metodológica. Por ejemplo, que aquellos planes no sean los nuestros, es decir, los de nuestros adversarios. Con lo que el historiador no hace sino confirmar que participa de planes que se quieren efectivos, planes con sus ramificaciones historiográficas, y planes efectivos con representaciones que quizá no admitan como tales futuros historiadores.

sábado, julio 22, 2006

Volver

Me cruzo con todos los bilbaínos que salen o que entran con la insistencia de los domingueros antiguos. Una carretera civilizada donde el carnet por puntos es un custodio eficaz.¡Nunca, nunca, nunca! Usted delante. Debe de ser el sol matinal, ya cercano el mediodía. Tout va très bien. Ni cosas ni palabras. Es un día para el descanso del calendario. Agenda, facienda, gerenda, vuelva usted mañana.

viernes, julio 21, 2006

Día 5. Cosas

La sociedad política no acaba con un estallido. El estallido acaba con otra cosa. Por eso es poco perceptible el proceso. La interpretación de los signos, no demasidado dificultosa, se hace necesaria y, por ello, múltiple y divergente, también equivocada.
Cuando aparece la esperanza, tiene el aire ridículo de quien no sabe o evita saber que a sus espaldas sólo está el mar o una pared. Quedan apreciaciones baladíes, el recurso a corrientes telúricas.

jueves, julio 20, 2006

Día 4. Cosas

Interrupciones, pausas. Deserción. Otros deberes me llaman. Otro tiempo llama, ritmos otros. Papeleos de otro cuño en otro paraje del paisaje con chicharras. Julio, cuando va hacia su desembocadura, es sincero como una tormenta cuando, por fin, se dibuja en tromba de agua.
Deserción. No recuperamos fuerzas. Para el final de la semana, ¿de dónde sacarlas? Recuperarlas es cambiar de colchón y de temperatura, tan poco temperada últimamente, valga el chiste. Llegaremos antes de retreta. Antes de paseo.

miércoles, julio 19, 2006

Día 3. Cosas

Una cierta velocidad de crucero. Los cursos, como todo, se adaptan a su frecuencia natural. Los transitorios ceden. O somos nosotros los que cedemos. Además, los detalles se escapan, o se escaparían. O no podemos percibir ya, de puro y progrsivo cansancio, los fallos. O no nos importan.
Por ello, es ahora cuando podemos apreciar la verdadera esencia del asunto que nos traemos entre manos. Y es que las esencias tienen las dimensiones de las velocidades, y su magnitud se aprecia en la franja intermedia de la vida o de las instituciones. Sea dicho porque el final está previsto o pautado. Un ser para la velocidad media.

martes, julio 18, 2006

Día 2. Cosas

Hoy, esta mañana, no ha venido Luis. No ha venido mucha gente. Los segundos días son siempre un reflujo o una retirada táctica. Menos de la tormenta, que se anuncia desde todas las partes. Thunder in the Sun, vascos de opereta sin Luis Mariano, pero hoy los truenos lo son en nublado y los vascos, de bastantes clases o modalidades. Santo Domingo es una cuadrícula apaisada que se mueve entre el bochorno y el granizo. Ciclistas sonrosados afrontan días de amianto, turistas de ilustración al uso se convierten en furtivas sombras de media tarde. La ciudad duerme la siesta, entre heroica e insensata.

lunes, julio 17, 2006

Día 1. Cosas

Luis viene pero Jon, que ha venido, se va. Hoy el reino del aire acondicionado nos ha mantenido en un invernal país de lilas muertas, de bulbos de momento baldíos. Gustavo y Jon hablan de lo que saben y hablan y responden a los periodistas bajo la ley de un péndulo oratorio cuya elongación máxima alcanza las regiones del entusiasmo y simétricamente las del tedio.
Apertura oficial, una conversación como teatro leído en que los actores miran al frente como autómatas bien sentados. Yo soy el turco que fuma y que juega al ajedrez. Anoche Javier no salía del laberinto bicolor y sus gnoseologías inestables. Jon hablaba de piezas. Otros suspirábamos en nuestros reinos de peones sin bastón de mariscal en la mochila.

domingo, julio 16, 2006

Los días del perro

La canícula nos aguarda como una constelación de fuentes agostadas pero que conserva el brillo de un espejismo. Las amenas madrugadas que Sirio, se supone, ha de presidir oculta. Acudimos a las bodas térmicas del secarral y del asfalto. Tenemos todo preparado para las furtivas noches, para el agobio infantil de los días.

sábado, julio 15, 2006

t perpendicular

Después de las consideraciones ofrecidas acerca de la inversión temporal, erijamos la tan caduca hipótesis del tiempo ortogonal, el cual ofrece la posibilidad de tiempos que nos dejan en la simultaneidad con el tiempo que nos sigue siendo, en nuestras peliculillas poco informadas, el verdadero. Supongamos ahora que no sabemos cuál es éste y que ninguno es superior a los otros. Cada instante se puebla de historias y eso en cada tiempo. Ahora -en este eje de la insignificancia- están surgiendo y caen imperios además de muchas generaciones de hojas. Y ni antes ni más tarde de cuando uno de esos millones de hojas se le ha antojado a no sabemos quién congelado en el aire, se han sucedido rigodones enteros de la deriva continental en el menos animado de los planetas.
La palabra cuya enunciación ocupa una fracción de segundo no ha dejado descansar al espectrógrafo y por la ventanilla han pasado dos novelas y una conversación que no sabemos datar. Ahora nos internamos por un paisaje detenido donde subitáneos interlocutores nos hacen ameno una memoria probablemente falsa.
Otro interlocutor nos habla de la cristalina ventana de la memoria y nos dice que es la prueba de la verdad: "Es verdadero porque decimos que es tu memoria". Incluso, relatos fidedignos, reconstrucciones honestas se acentúan vibrantes y nos dicen que son nuestro recuerdo.

viernes, julio 14, 2006

Solicitado por la afición

EL DÍA QUE AFEITÉ A MI ABUELO

Además del que a diario
siento mirar desde el espejo
el único rostro que yo afeité
fue un día el de mi abuelo.

En sus tiempos penúltimos
en el sanatorio, gris, blanco, ido
las mujeres de la familia decidieron
que yo con práctica le afeitase
pues ellas bien le reportaban
los otros cuidados, sin duda merecidos.

Recuerdo la experiencia
la espuma exigua que, por algo,
no cuajaba
la blanca barba que invisible se me hacía
su dureza.

Desarrollé una visión microscópica,
el plano objeto y el detalle se hacían universos
la cuchilla mellada
que hacía que la piel se tensara
como un volcán en cada poro.

Recuerdo esa tensión perdida
la juventud que la caja
da por paradoja
tras la última lucha o agonía.

Si algún día me es concedido
afeitar de nuevo el rostro anciano de mi padre
como él el mío en una primavera
de hace tiempo,
ya habré entonces comprendido
que solo un rostro afeito
que sólo miro el rostro éste del espejo.

Luego al tornar a la velada luna mis pupilas
tal vez enardecidas
veré al cabo y como siempre
el propio rostro,
de mi padre y de mi abuelo.

jueves, julio 13, 2006

Lavapiés de la teoría

La desconfianza hacia los compañeros de viaje de los pies y su consecuencia en la arquitectura piscineril. Suponemos que en nuestros días no se consideran los pies más sucios que el resto del cuerpo.
Pero por lo que hace a la teoría, podíamos pensar que las pelotillas de los pies son los hechos o las fallas de la teoría misma. De ahí que las teorías, como es sabido, aún se orlen de potentísimos lavapiés que eviten un contacto directo entre ellas y los cuerpos que les puedan resultar problemáticos.
La analogía quizá pueda extenderse y profundizarse, pero sólo haremos notar aquí que las teorías precisan de al menos un socorrista de guardia y, mientras que tal cosa ya no está al uso en las piscinas acuáticas, algunas de aquéllas todavía previenen, cartel mediante, del peligro de corte de digestión.
No nos apuntaríamos, sin embargo, a la vulgar opinión de que las teorías son todas con forma de riñón, como si procedieran inevitablemente de una etapa infantil o adolescente, pérgola, pádel, ¿o era tenis?

miércoles, julio 12, 2006

Teoría del lavapiés

Las piscinas se han modificado sobre todo en la que se refiere a la continuidad estética o perceptiva. Se tiende a que el tránsito de la tierra a la lámina de agua sea un algo que miesvanderohiano, sin un reborde o subrayado, para que la búsqueda de la frontera no tenga microscópicamente fin.
En cambio la orla del lavapiés era un componente tan inevitable de la piscina, cámara de descompresión, atrio o antesala, como lo era, jarra mediante, en la Última Cena.
Pero no es exactamente que seamos más directos o radicales, que no nos preocupen los pasajes, los pasos y sus ritos. Más bien lo que se impone es la identificación del terreno acuático con el terrestre: waterland, una cosa y otra.
Lo que, por cierto, se contradice con las cadenas o cuerdas o vallas que imponen el paso a través de la zona de duchas. La continuidad perceptiva se rompe simbólicamente con una muralla tan débil o tan fuerte como la zanja que abre un arado. No nos importa la higiene material de los pies. Cuenta el símbolo y su potencia para determinar la ruta de bañistas, nadadores y curiosos. Y es que toda piscina es probática, pero a la purificación le pasa como a la enseñanza: desciende el nivel de exigencia. El hombre es el pastor de los borregos para la muerte, que decía Rocky Marciano, ¿o era otro?
En nuestra próxima entrega: "Lavapiés de la teoría".

martes, julio 11, 2006

Una hipótesis, una apreciación, su síntesis

1. La sospecha sobre las intenciones y los resultados de los protagonistas y los procesos políticos en España no desdice de una celebración a la que muchos se han sumado en los últimos veintitantos años: la que suele hacerse de la zapa o voladura, que se dice frecuentemente, del orden "constitucional" franquista, hecha desde dentro, según también se dice, con los propios métodos y recursos aportados por ese orden.
2. La telecomedia y la comedia en general en España en los últimos años han forzado a Aristóteles: sus protagonistas y deuteragonistas no son sólo peores que nosotros, meros espectadores. Son malísimas personas, las cuales no llegan a las más insodables simas o cimas de la maldad por pura incompetencia o idiotez. La comicidad se busca en esos pozos. Más allá de los gustos de cada uno o de lo que cada uno encuentre en ellas, compare el lector Farmacia de guardia con Aquí no hay quien viva.
3. En la vida pública española se ha roto un paradigma ético. Las figuras públicas son de nuevo cuño, son de Aquí no hay quien viva. De otra manera empiezo: en el sistema de coordenadas de Aquí no hay quien viva, los vecinos que la pueblan no son individuos de ínfima calidad. Son un modelo, si bien algunos tenemos dificultades para apreciar tal cosa, lo que tiene como consecuencia que cometamos el error expresado en el punto 1. No emulan nuestros políticos los aspectos de más supuesta astucia, de amable picardía de la demolición de las Cortes y el sistema político franquistas. Es que esos aspectos son la única sustancia de la acción política. O aún de otra manera y con paradoja añadida, el énfasis en los procedimientos ha llevado al total descrédito de los fines: los medios justifican el fin.

lunes, julio 10, 2006

Fútbol

El fútbol, metáfora de todo o todo metáfora del fútbol, declina hacia la decadencia, hacia el agotamiento artístico, a un fracaso de la racionalidad de la competición y del reglamento.
Pero eso es el precio que tiene que pagar si pretende seguir siendo nada, esto es, una imagen de absolutamente todo. Ahora predomina la sensación de fracaso, de declive o de caída. Pero es sólo un sesgo necesario para la saliencia momentánea de algunas de las metáforas. Un ritmo en el que todo acaba siendo el fútbol, sin excepciones, incluidos el baloncesto y la petanca.
De donde se sigue que, como el fútbol no es agotado por la cosmología ni por la física, no puede existir una teoría de todo.

domingo, julio 09, 2006

El verano es sueño: Haikus de Maese Calderejo

En el río sin chanclas
Aborto de ovas
Se van los cucharones


La poza removida
Grifo violento
El agua sabe a cloro


Ligeros zapateros (1)
Vedado sitio
A raspas de las eras

(1) El simpático hemíptero

sábado, julio 08, 2006

Pantoum

Véase.

El canon

Gurutz Jáuregui en El país:

Se ha criticado el que se califique al proceso de negociación como un proceso de paz. "Aquí no hay ninguna guerra", se afirma. "Lo único que hay son terroristas que asesinan y por tanto no puede hablarse de proceso de paz donde no existe una guerra. Por ello, no resulta procedente negociar nada; lo único que cabe es la aplicación lisa y llana de la ley". Tal afirmación se basa en una definición obsoleta del concepto de guerra. En la actual era de la globalización, los conflictos armados han adoptado formas muy diferentes de las que se producían hasta hace escasamente 20 o 30 años. Hoy han desaparecido en la práctica las guerras clásicas entendidas como lucha entre ejércitos regulares enfrentados. Los conflictos armados se manifiestan a través de una variada serie de instrumentos entre los que destaca, entre otros, la actividad terrorista. Es absurdo negar la categoría de conflicto armado, de auténtica guerra, a los actos violentos que se producen en Irak, en Somalia, en Palestina, etcétera, o en los ataques de Al Qaeda. Tales conflictos no se resuelven con la aplicación lisa y llana de la ley sino que necesitan otras medidas entre las que ocupan un lugar importante los procesos de negociación. Lo mismo sucede con ETA, si bien en este caso nos encontramos con un conflicto de baja intensidad, dada la escasa incidencia de su acción terrorista, en comparación con otros conflictos armados.

No podemos admirar la sutileza, o podemos admirarla pero nunca encontrarla en la parrafada en negrita, donde falta a esportones. Y, sin embargo, qué mejor ejemplo de la mezcla de conciliadora observación pragmática (se “necesitan otras medidas”) con el desmayo petardomodernista que descarracha los conceptos en un sfumatto de vacas grises todas con Creutzfeld-Jakob: al final por más que se hayan alterado los conceptos jurídicos, sociológicos, &c. de guerra, de lo que se trata es de que todos los contendientes acaban legitimados por el tan simple rasgo semántico de la simetría entre las partes que la palabra "guerra" sigue procurando, sean cuales sean los novísimos y sorprendentes artilugios categoriales que nombra.
Nótese que éste razonamiento al que asistimos es tan aceptable y tan miserablemente aceptable como un axioma metafísico de juzgado de guardia (“existe algo y no nada”, pongamos por nada penetrante ilustración), pero en su vaciedad nos llevará a cualquier resultado. Al bueno o al malo al azar, en opinión del optimista o el resignado; al malo, dirá el pesimista o dirá el que sólo busca un protagonismo alternativo. En cualquier caso, a un resultado que ha redefinido material y no sólo formalmente las partes reconocibles al comienzo del proceso: ciencia y recetario políticos al servicio de la disolución de sus referentes y, si se quiere, de sus clientes, que declamarán un suave "Parole, parole, parole, parole parole soltanto parole, parole tra noi", mientras no sepan ya dónde están ni quiénes eran.
Y así, como siempre, las "otras medidas" son una gaseosa sobre la que los experimentadores que nos alumbran con su alegre desenfado no nos acaban de tranquilizar. De momento, algunos se van buscando un mástil. Otros una verga, con perdón. Depende de si buscan ataduras horizontales o más bien verticales y péndulas.

viernes, julio 07, 2006

Huella

No hay cuaderno perdido, tachaduras;
no podemos borrar, nada es tan simple.
El olvido no lo hay. Nada es tan simple,
el olvido es la nube que insegura

a los ojos esconde nube y vida,
como si vida y nube no esperaran
que nuestros ojos siempre las miraran
como miran los ojos a la vida.

La huella que nos precede o que dejamos.
De los otros es la huella y la memoria:
no importa que seamos sólo barro,

que más tarde seamos sólo barro,
pues los otros alumbran la memoria
de músicas, de abrazos que dejamos.

jueves, julio 06, 2006

Fregoli

Una mujer que había madurado contradictoriamente. Su esplendor visible era un signo más de los años. La mujer madura disfrazada de mujer madura, y con gran efectividad. La mujer madura con su estilo de mujer madura como algo sobreestructural, disfrazada, como ella misma diría puesto que es mujer madura, de jovencita.
La mujer madura que ejerce de mujer madura con un punto de ironía indefinido y que se disfraza, como ella diría, de jovencita y lo hace sin olvidar un obligado matiz de ironía.
La mujer se desviste, como ella diría pues recuerda palabras de mujeres, y se disfraza ahora del hombre que había antes superpuesto un punto de ironía a un punto de ironía de varios estratos más abajo. El original se encuentra por abajo o hay que buscarlo varias capas por arriba a veces. El hábito. Somos vestidos. Lo que seamos precisa de unas cuantas capas de este pelo de pieles ajenas o de telares lejanos junto a los ríos. La verdad que nos corresponde es una verdad vestida, coinciden si el disfraz es el de cínico.
Se nos ha esfumado la mujer u hombre, un hombre maduro que era un jovencito, como diría alguna mujer madura que tal vez fuera un hombre. Y si ahora reunimos los epistolarios cruzados entre todos ellos y sus caligrafías superpuestas, extricaremos rasgos que tapan a rasgos que surgen o se asoman de la impostación, y de eso ya hace tiempo porque los rasgos verdaderos son los añadidos. El hombre ahora piensa en la contradictoria madurez de la mujer que a veces parece una cosa y a veces otra. El hombre piensa que tal vez la mujer piense que años atrás se disfrazaría vaya él a saber de qué, ella a recordar, o quizá justo al contrario.

miércoles, julio 05, 2006

Con distancia

El nuestro ha sido siempre un país arboricida. De este país se ha dicho con razón que ha sido y es un país arboricida. Obsérvese la doble distancia, la del vocablo “arboricida”, y la de “este país”, dicho sea no en el sentido de que sea una perífrasis correcta políticamente para algunos, sino en el sentido de que sitúa al otro lado, más bien en una atalaya superior, al orador.
Pero tales dictámenes sobre todo son simplificadores, con la injusticia que ello puede suponer. El arboricidio es de temer, además, que encuentre un correlato preciso en la arborilatría o algo similar, culto que se rendiría más a los árboles urbanos o a los de las urbanizaciones, que son lo contrario éstas de la urbe y éstos y aquéllos de los árboles capitales y esenciales para nuestra subsistencia, y ello sin que suponga desprecio para los segundos y primeros.
Con los árboles habría que evitar el fortalecimiento del mito de la memoria histórica, la memoria paisajística, o la memoria urbana, mito que consiste ni más ni menos que en la supeditación de todas las facultades intelectuales, y en particular la del entendimiento, a la de la memoria.
Y, sin embargo, estamos comprobando cómo las polémicas en torno a nuevos diseños urbanísticos, en no pocos casos, idolizan más que defienden algunos árboles que se hacen ciclópeos, sublimes, gigánteos a la par que gráciles en la engañosa e inconclusa memoria. Amor que es falso, que engendra falsedades, y que no se lo merecen ni los caniches.
Volvemos al principio. Obsérvese como los resúmenes simplificadores (“este país es una cosa”, “este país es lo contrario”), se nutren también de una mala memoria, de la cancelación de la de la realidad pura y dura, con sus complejidades. Pero la llave de la memoria es el entendimiento, o lo es la razón y éstos son los que se busca neutralizar. Y volviendo también al principio, la memoria, esta memoria desprendida y salvaje, si dotada de una retórica adecuada, proporciona atalayas y sinecuras.
Podemos dejar un perro suelto, la memoria, no; que no es lo que dice que es. Creo recordar.

martes, julio 04, 2006

Plesiosaurios

Los plesiosaurios nunca duermen, pero eso no es ninguna virtud. Así que cuando los dinosaurios despiertan de su sueño dogmático, se adentran en el espejismo de sus primos. Cuando nosotros despertamos, nunca estamos allí.

Virtuosismo secular

De secular, “[q]ue dura un siglo, o desde hace siglos”. Lo he recordado, lo he visto esta tarde. He visto el arte femenino de nadar (a braza) sin que al pelo moje la gota más microscópica y lo he reconocido como eterno o, al menos, digno de cronologías geológicas. He reenhebrado ese virtuosismo macarrónico de la braza Loch Ness, cervicales hacia atrás, en esfinge natatoria. He sentido la perplejidad masculina ante la inmiscibilidad de esas mujeres de secano ciudadano y su regata a la deriva.
Los varones –generalmente veteranos de las piscinas y del deporte provinciano–, que también alguno practica esa braza superacuática, no logran, sin embargo, evitar la salpicadura final, o la inmersión cefálica, o acaso la buscan. Las mujeres, estas mujeres, deben, y ciertamente su periscópico pescuezo constituye una exaptación estilística notable, evitar los tumultos infantiles y adolescentes; su nadar ha de tener algo de paseo lento y aleatorio a través del polígono piscineril, pero sólo en apariencia.
Las convenciones de la peluquería y la ordenada ontología que construyen: el cuerpo, del agua; la cabeza siempre del aire, que no de las nubes.

lunes, julio 03, 2006

Térmica

El calor. Nostalgia de gruesos muros, de interiores frescos, restauradores. Memoria térmica de otros veranos. La madurez nos hace agradecer los males de los veranos de la infancia, los picotazos o una tarde de soledad y aburrimiento, los tábanos, las ortigas o el off-side en una verbena: Venid, heridas con vuestras quejas, regresen los inocentes enojos de aquellos días desordenados y casualmente no infelices. O despojarnos de todas las cargas crónicas o repetitivas, de esas para las que el genio de la lengua inventó la palabra “pejiguera”, más nacida para el entretiempo que para el estío, pero con una gracia que resiste verdeante el ferragosto, al menos si llega, pasado este julio y la siega.
El sol que iguala los colores en su horno. El caracol lleva su casa. Nosotros llevamos nuestro horno por la calle, por aceras desoladas que nos convocan en mediodías de plomo, que nos descubren la cantidad de plantones de metro y medio que jalonan la solana.
Los gruesos muros, una especie desaparecida, fósil arquitectónico que anhelamos, la fresca piedra. Los vanos sólo al interior, afuera el desierto. Pero al caminante, ay, sólo le espera alguna que otra pesadilla de aire acondicionado. Como pasamos de un motivo de Noteboom a uno de Henry Miller, mejor dejamos que corra el aire.

domingo, julio 02, 2006

Naturaleza muerta

Un bodegón y el consabido relleno torpe de pinceladas. El autor no tuvo empacho en lanzarse a algo así como dos metros por uno cuarenta. El borde de la mesa preparado para el trampantojo corre paralelo al lado inferior y, por tanto, al marco descascarillado. Pliegues, latón, cobre. No hay vidrio. No tocaba en ese ejercicio. En el ángulo inferior derecho, un cucurucho de papel de periódico del que, cuerno de la abundancia, se derraman nueces hacia el espectador. El pintor ha echado el resto con esa hoja de diario. Hace que algunas letras grandes sean legibles, que otras se adivinen y así que se intuya lo luctuoso de algunas noticias. En concreto, la cara interior del cono de papel corresponde a la página de las esquelas, contiguas ahora a las nueces y a su abundancia, o contiguas, tal vez causantes, del concreto azar y congelado de su caída, ya para el tiempo que aguante el óleo sobre la tabla sobre la mesa. O las que acabaron en el suelo. Pero ningún espectador mirará a sus pies por ver si puede completar el postre.

sábado, julio 01, 2006

Azote

Futuro culpable de un relato estándar aplica un azote a su hija. Culpabilidad también porque su acción es un aplicar y no un simple pegar. A ella le ha hecho más daño. No cree en esos relatos, en su verecundia estilística, la de los relatos, pero éstos y sus autores son intelectualmente refractarios.
Por otra parte, sólo ha de esperarse que el azote sea un elemento común de dos lenguajes distintos, o simplemente asíncronos.