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domingo, diciembre 31, 2006

Películas

En las películas aprendemos como niños ávidos de ciencia sin aprietos. Aprendemos, por ejemplo, los rudimentos de la técnica de negociación con rehenes. La literatura no parece concordar, sin embargo, en la cuestión de hasta qué grado es permisible o aconsejable la ambigüedad.
Por otro lado, las películas que recordamos tienden a presentar situaciones no demasiado confusas y que pecan más por pueriles y manieristas que por laberínticas, lo que quizá sólo delate el carácter apolíneo, contrapuesto a dionisíaco -según se sabe-, del arte séptimo.
La literatura -la literatura- celebra también el debate en que los signos utilizados adquieren, según las partes, interpretaciones arti¡culadas -como en la alegoría-y divergentes. El lector recordará no pocas y divertidas explotaciones del recurso, así en Juan Ruiz.
Sucede a veces que se pretende sacar partido de la mala inteligencia -de la que creemos mala inteligencia- ajena acerca de lo que se está discutiendo. Por desgracia, la situación lleva a cogitaciones no demasiado estimables. Por ejemplo, a que no sepamos qué queremos nosotros en la negociación y a ignorar quiénes somos nosotros. Porque la mala inteligencia es la del que puede menos.

sábado, diciembre 30, 2006

Semántica formal

Al final, el vacío. El vacío son unos segundos desnudos antes del vacío. Flechas en el aire, flechas del aire, que se ríen del cálculo vectorial y cuyo vertedero es el nuestro. La pella de barro que tapa tal vez un agujero en un muro. Un muro más bien pobre y rústico.

viernes, diciembre 29, 2006

Por el río Iregua subía un submarino

Apocalypse Now. Tras ejecutar su tarea, Willard (que comprende Gavagai de los Degar) arranca con el joven la pibber y se va. Se vuelve. Se vuelve en su Bucentauro de redux. Sin problemas suyos porque suyo no es el problema de la interpretación de los planos y créditos finales. Se vuelve, geográficamente al menos. Viajes iniciátricos o de peregrinos, cuyo retorno en la mirada es irrelevante. Justo al contrario que el inaugural (nos parece) Ulises. El regreso se descuenta o es ya imposible y así la trayectoria seguida es irrelevante.
Por otro lado, Willard y Marlowe son narradores y ya no hay barcos borrachos (que suelen descender ríos impasibles y amarrados a los postes pintados nos jalan [a black toad with two wings] desnudos bailando bajo el signo de Marte).
Hay que decir que la experiencia de descender ríos en su tramo final aporta experiencias canceladoras: la capa de agua dulce sobre el agua salada, la barra de arena. En el Nung el helicóptero haciendo volar la lancha, porque el agua son tantos reinos distintos qui nous ont pris pour cibles.

jueves, diciembre 28, 2006

Gambito sobre el nacionalismo

Que en ciertos lugares del mundo los nacionalismos hayan abandonado los argumentos de la sangre, que permitan a los hijos de los metecos (por llamarlos con suavidad inusitada) convertirse en hijos de la nación, no es un rasgo de menor barbarie, no es un triunfo de la memética (a través de la escuela, los campamentos juveniles y otras catequesis no siempre televisivas) que es pura ideología frente a una genética anterior y absurda y que carga con el descrédito nazi; pese a los intentos de reedificarla sobre (pongámonos finos) el eje diastrático y no sobre el árbol raciológico, aunque eje y árbol acaben siendo uno y el mismo plumero.
Se trata de que el control social y la ocupación del poder por un grupo es sólo posible mediante la integración representada en la comunidad fantasmagórica de la nación. La única manera de ganar la batalla. Esclavos felices.
En esa línea, las tácticas del nacionalismo no olvidan nunca el objetivo de mantener una apariencia de mayor bondad, eficacia, competencia. Diferencial, claro.

miércoles, diciembre 27, 2006

Agrupaciones y saliencias

Al salir de la exposición de Escher (sí, la salida lleva casi afuera, que es distinto de dentro, a juzgar por el sentido que tiene precio), se atraviesa la tienda. Cacharros, los de siempre, y libros de arte (incluyendo alguno de Gombrich sobre la percepción y el arte y uno de Berger sobre, supuestamente, lo mismo), y libros para jóvenes o niños (otra cosa es que los mayores los lean con provecho si se esfuerzan) de, etiquetémoslos así, geometría recreativa. Entre ellos, en una pila elevada al cielo como un zigurat abstracto, varios ejemplars de la traducción al español de las Obras Completas de Kurt Gödel, prólogo de Jesús Mosterín, etc.
Etiquetemos tal inclusión como un salto cualitativo. Polya qudaría más propio tratándose de Escher, pero no aparece por aquí. Seguramente, Gödel se halla presente porque el universo gráfico de Escher incluye nociones que no puede derivar de sus contenidos: O sea, que salgo de la exposición y no puedo imaginarme sus obras allí, aunque no me resultan sorprendentes los demás títulos que jalonan el paso a la sección de gomas, lapiceros, tazas, puzzles y sin corbatas que yo recuerde.
Estos fenómenos me recuerdan a la presencia de libros fuera de lugar en las secciones temáticas y disciplinarias de las librerías, un asunto de gran interés porque no se trata, en general, de errores de facto sin mayor trascendencia. En su origen se encuentra una intención taxonómica y un raciocinio que nos ha conducido a una saliencia tal vez feliz. Recorremos el trayectodel librero y descubrimos un hilo rojo que no hay que despreciar, por lo menos los días de fiesta.
Con las gentes pasa lo mismo. Gremios y raros se agrupan. En ocasiones, un raro quiere remarcar su rareza salíendose de su lugar, la casilla de la ciudad con la etiqueta de "raros", famosa por celebrar doscientas quince paradojas. Es la economía espacial de los tipos humanos. El buen raro no se vende en el arca ni en el interior de mueble alguno con dentro y fuera. Nada asegura, no obstante, que su rareza se celebre fuera. Avisemos, finalmente, que no tratamos aquí de quienes quieren rebajar o borrar las etiquetas que otros les han adherido con propósito infamante o por simple miedo.

martes, diciembre 26, 2006

Recontracaos

El vecino y el visitante de esta Villa y Corte puede escuchar a Mauricio Escher en una película incluida en una invernal exposición en la Plaza de Castilla. Se extiende a propósito de una litografía conocida (y de toda una serie) en la que a un dodecaedro estrellado con aureola esférica le acompaña otra aureola de fragmentos varios y menos prestigiosos. El grabador cuenta que tomó sus modelos de la basura y cuenta que le llevó mucho trabajo seleccionarlos y disponerlos para representar el caos junto al orden que representaba, o que era, el poliedro. Decía también el ilustre planiseccionador o paraproyectista que el caos se representaba mejor con partes formales (i.e. que aún dejaban ver el objeto del que eran un resto) que con partes materiales (polvo, sombra). En cualquier caso, remarcaba la dificultad de esa representación.



Hoy no estamos para teorizar, pero el caos del que habla Escher es un caos con historia y tiempo y, aunque padece la marca de la irreversibilidad, podría relatarse el origen ordenado de todo aquello. Además, como siempre, el caos efectivo está a medio camino entre el máximo orden y el máximo desorden. Requiere, eso sí, de una conciencia que se lamente, esto es, que recomponga las totalidades perdidas en una suerte de representación que connote también música de violines. Como el Escher alpinista ocasional y el difícil escorzo de sus pies, el plano de la placa fotográfica y el espacio de sus articulaciones. El plano teselado se ve desde un point of vantage. El espacio proyectado desde la conciencia que se mueve entre lo global y lo local. Las transformaciones del espacio son como quitarse la camisa. Lo que no debe hacerse en público y menos en invierno.

lunes, diciembre 25, 2006

Scintillas edit

La ciudad alterna históricamente entre dos apariencias o dos fases, la de la mezcla y la de la pluralidad disjunta. Ayer vi a un afilador en la Cava de San Miguel. Hay dos clases de afiladores ambulantes, los que van con moto y los que sólo tienen una bicicleta. El que yo vi pedaleaba a favor del desarrollo debido mientras daba palique a la clienta sin que sus comentarios parecieran hacerle mella.
Se antoja un sentido a la escena en ese escenario y es el de la pluralidad disjunta: el afilador cerca de la Plaza Mayor y no, por ejemplo, en Sor Ángela de la Cruz. Consonaría para algunos, dentro de las imágenes de otras épocas o con el portero trabucaire o trabucolari de Las Cuevas de Luis Candelas. Eso sí, como una realidad de esta época que no lo parece. Se diría que la ciudad ofrece una realidad que deja en ciertas reservas a fósiles que, por su propia decisión, no saldrían de los contextos en que se les espera, salvo en ocasiones singulares.
Sin embargo, de esto no se sigue que sea cierto nuestro planteamiento del comienzo. El poder es la capacidad de estar en cualquier sitio. Ciertas cosas están por todos los lados; algunas se ven reducidas a contados y bien definidos lugares. Se diría entonces que lo mezclado (en el sentido peculiar que aquí damos a la mezcla) es lo que posee algún poder en una determinada época. La pluralidad disjunta es otro nombre de la estratificación, de la diferencia, de la explotación. La ciudad y los hijos de todas sus penas. A cada uno su parte y su bendición.

domingo, diciembre 24, 2006

Va, pensiero

Sumar, multiplicar. Una calculadora mecánica (y una electrónica, un programa de ordenador) guardan una estricta analogía y homología con las operaciones abstractas. En los engranajes y sus movimientos están la propiedad commutativa, la asociativa, la monotonía incluso de la lluvia tras los cristales.
Nosotros sabemos la tabla de multiplicar de memoria. Pero en esas operaciones nuestras no hay isomorfismo. Allí dentro del cráneo, somewhere over the rainbow, vaya uno a saber qué música o que icono nos mueve a concluir que siete por ocho son cincuenta y seis. Lo que sabemos de memoria es una libertad y es un caos. Semilla de maldad. Un algoritmo al sol de invierno, como la Plaza Mayor de Madrid tal día como hoy. Dudosas mercancías, monedas antiguas, musgo ofrecido a la vista de todo el mundo, indiferentes todos a Felipe III, a su caballo y a los héroes del siete de julio de 1822. Yo sumo y resto con la gente que pasa, argumentum adversus gentiles.

sábado, diciembre 23, 2006

Sierra de Madrid

"La Sierra de Madrid es una expresión singular para un subconjunto polimorfo de los granitos que como un brochazo parten La Meseta" escribió Aramayona. Aramayona señalaba el color naranja o rojo de los granitos en el mapa que siempre estaba a sus espaldas. Nos explicaremos. No sólo cuando, sentado detrás de la mesa de su despacho, nos miraba como quien mira a la multitud que espera comer peces con pan. Se diría que cuando caminaba por la calle o cuando se ahorraba la vereda para acortar pendiente arriba o pendiente abajo, el mapa geológico le acompañaba como una presencia aureolar y paradójicamente tranquilizadora.
Aunque no haya de creerse en fantasmas ni en cuentos de aparecidos, diría que pertenezco a una generación de creyentes fieles en la ubicuidad del mapa de del despacho de Aramayona.
Arnulfo Alirón, Memorias de un mozo extinto, Pico Escondido, Madrid, 1992.
Es posible que para Alirón, la Sierra de Madrid fuera una contradicción entre un singular y un plural. Para el viajero moderno la Sierra de Madrid es un peaje que suele dejar de lado y que vive al sur de una llanura también inconcreta. Al sureste de los montes, el viajero encontraría unos cuantos millones de personas bajo el sol o entre la niebla.
Juan Ramón Romanos, "La vuelta a Alirón y otras disensiones", El cálamo péndulo, 1991, núm, 5, pág. 32.

viernes, diciembre 22, 2006

Arenas movedizas. Inspiración de Tipler

Me señala Mari Cruz Gutiérrez la escandalosa desaparición de las arenas movedizas. Pobladas es de suponer por los huesos de los absortos caminantes y pobladoras un tiempo de toda película y toda aventura pues todo camino tenía un patinillo de tales arenas por estación, siempre en el mismo lugar pero siempre inesperado.
Ls arenas movedizas, las inencontrables arenas movedizas. No podemos ser Arquímedes que en pelota gritemos que las hemos encontrado. Ignoramos si la ficción hidróstatica ha parido episodios de arenas movedizas que expulsen cadáveres hinchados o con la cintura estrecha de un reloj de arena, ya sea para que un Tom y un Huck los encuentren o teman encontrarlos.
En el coche no nos hemos topado con arenas movedizas ni con sal derramada. Con aprensión he colocado el CD de Nino Bravo en el lugar adecuado. En la guantera estaba el CD de Nino Bravo y creo que también, junto a la documentación y una bombilla de repuesto, otras memorias movedizas.
Cuando se cantan canciones de Nino Bravo, la memoria de la Laguna Negra expulsa al fantasma de Emilio Romero. Qué le vamos a hacer. Con mi voz de bajo le quito a la mandarina de la afinación un gajo (encuentre el lector el origen de la rima bajo y gajo, camino de Pénjamo) y pienso en los duos de muerto y mortal con que los ingenieros de sonido entretienen sus ocios y los horteras de las discográficas dan su ultimátum a la Tierra. Algunos emilioromeros del presente han glosado afalta de mejor ocupación la inmortalidad que el registro o grabación procuran. Yo, no menos pueblo, sospecho que la cosmogonía de Frank J. Tipler, su postulación de la inmortalidad del alma como software de las estrellas, se le vino a las mientes cuando escuchaba, qué sé yo, a la difunta Bianca Castafiore (inmortal, nevertheless) cantando junto a Celine Dion algún horror compartido. No somos nada.

jueves, diciembre 21, 2006

Piedra de rayo

Piedra de rayo deja atrás su número 22. Veintidós mil novecientos es Joyce, el plasta de Ludovico Wittgenstein, las Elegías de Duino (Higueras, hace tiempo que comprendo tu significación, recitábase a un famoso profesor) , La piedra va al día (The Waste Land) y el mejor de todos, La rama dorada. No tanto (me acuerdo de muchas otras que me callo y que incluye -dejándose no pocas- Wikipedia Pérez), porque Richmal Crompton inició la publicación de su Tractatus Guillerminus. Dejo esta pesadez porque uno puede acabar pareciendo un híbrido moscatel de Fernando Savater y José María Valverde. Todo muy bonito, pero hay una aventura que ya ha cubierto el trayecto entre 2000 y 2006. Y no para.
El caso es que Piedra de rayo persevera en su ser mientras otros intentan aseverar ese mismo ser. O no ser.

miércoles, diciembre 20, 2006

El sueño de los traidores

No hay traidores. O hay muy pocos. El penoso traidor que no se ha convencido a sí mismo de la bondad de su traición y anda exhibiendo una retórica ineficaz por los mercados más bajos. El cadáver del inocente expuesto en una cuenta y muerto a manos de un traidor que se borrará.
No hay traidores porque los traidores son leales a su trayectoria. Todo fluye y también ha de perseverarse en el más adecuado fluir. Añadamos que no hay héroes. Sólo equivocaciones, perspectivas engañosas o necesidades inferiores. Si los hubiera, sintamos piedad por los pobres héroes que pudieron llegar a traidores y penan en la esfera inferior de la clase de tropa.
Y no habiendo héroes y no habiendo traidores, sólo nos queda pensar en la lluvia y en la goma de borrar. Se disuelve la piedra y se borra la inscripción. Las historias son borraduras que resumen torcidamente la realidad (que es la historia imposible). Surge un héroe o asoma un traidor entre las virutas. Las virutas de su memoria conservan el rescoldo del azar que les ha dejado allí, sobre el pedestal o bajo la escoria.

martes, diciembre 19, 2006

Cita diaria

Faltó a su cita diaria. Así dicho, no queda exento de ambigüedad. Pero lo que es innegable es que la misma expresión, “cita diaria”, denota una larga costumbre y una costumbre que involucra a dos partes, a dos sujetos, o –al menos– a un sujeto y a una situación objetiva que depende, seguramente, de otras partes que son otros sujetos comprometidos cotidianamente con el mantenimiento de las cosas.
Por eso, al decir que faltó a su cita diaria, hemos disuelto ya la mismidad del faltante. Él es –y por eso podemos hablar de la cita diaria– o era ya el otro, porque él es también su cita diaria. Y si falta no vuelve a ninguna esencia anterior, supuesta o, más bien, fantasmagórica, obligada a sus propias y fantasmagóricas citas. Sigue siempre moviéndose, no puede borrar ni borrarse.

El día que faltó a su cita, subrayó esa cita y su costumbre. El día que falte para siempre a su cita, aunque quién lo sabe si sólo sabe que ha faltado a su cita, habrá acabado con los otros, o habrá subrayado que son también un compromiso con alguna cita diaria.

lunes, diciembre 18, 2006

Infrecuencia del gabinete

Gabinete. Gabinete de curiosidades. Nos viene el motivo de otro lugar. No es posible que haya uno en cada casa (aunque lo hay y secreto e invisible para sus habitantes, esperando el bisturí de acero y plata del científico novelista o del pariente psiquiatra y psicópata). Así, la televisión, que sería el sucesor de la Wunderkammer, pues en aquélla seguiría residiendo el atractivo perdido por las ciencias naturales, pues la rapsodia caracteriza la presentación de los materiales en ese medio, que aún es capaz -a primera televista- de hacer que algo sea o adquiera la condición de curioso. Y si hubo en algún momento peligro de sistema, la televisión inventó el zapping para conjurarlo.
Su prestigio, el del gabinete, era el de la difícil visita. La televisión, en cambio, es pandoméstica, casi perfectamente distribuida en todos los hogares (así llamados, cuando debieran éstos decirse, por ejemplo, receptores). Pero entre la rareza y la universalidad se definen impracticables paradojas. Limitémonos a los quince minutos de fama, también y tan bien distribuidos como el predicado "mortal". La mayoría de los breves famosos de la televisión se catalogan como freakies (friquis eran también los free kicks que lanzaba Luis Aragonés, vida y discurso que se cierran en su comienzo), son los nuevos perros disecados con sus dos cabezas y media o el cocodrilo colgando del techo. Su misma abundancia les niega su condición: la democracia televisiva nos devuelve nuestro verdadero rostro, estadísticamente considerado. Corolario es la propia negación de la televisión como gabinete de curiosidades. Un receptor que sintonizase las emisiones originarias de Antena 3 con su abundancia de catedráticos y académicos sí nos proporcionaría un gabinete de curiosidades catódico. Raro y raro. Pero yo no lo recibo.

domingo, diciembre 17, 2006

Cómo está el servicio

En la televisión La costilla de Adán. El destino de la comedia es, en el mejor de los casos y siendo piadosos, la ambigüedad política. Propende la comedia al conservadurismo y, si parece hacerlo con alguna sutileza o disfraz, será por vía de paradoja y buenas intenciones o por el despiste del espectador.
Esta propensión es objetiva, viene determinada por las leyes milenarias del género. Así como cuesta trabajo imaginar una sátira centrista (que no es lo mismo que negar la posibilidad del oxímoron), el desequilibrio que plantea la comedia está condenado a reducirse, como se reduce una fractura o una luxación.
Spencer Tracy y Katharine Hepburn se ven obligados por la peripecia y sus cadenas a jugar con las maneras que hemos observado en gentes de más baja extracción. En lugar de nobles disfrazados de pastorcillas y zagales tañendo -que es verbo que aquí dejaremos en una desnuda intransitividad-, tenemos a burgueses de la Costa Este recorriendo las líneas del disenso sexual (lo que no es, precisamente, un oxímoron).
También es posible una interpretación revolucionaria de la comedia: la realidad es lo que aparece como un relámpago entre el planteamiento y el final feliz: durante unas horas hemos asistido a los conflictos desnudos y sin máscara. Cuando los actores dejan la escena ya han vuelto a colocárselas delante de su, de nuestro, verdadero rostro.

sábado, diciembre 16, 2006

Estupidotopía

El país de hoy, suplemento “El viajero", página 5 del mismo, firmado por Carlos Pascual. Resulta que las llamadas pirámides de Güímar son restos de la cultura guanche (Mesoamérica, planeta Marte, planeta Ummo, etc.), lo que corroboraría el peculiar arqueólogo Thor Heyerdal, que se encargó de pergeñar la teoría histórica al efecto.
Pese a su escala ciclópea, “[t]odo comenzó cuando la prensa local publicó un artículo, a principio de los noventa, sobre unas estructuras escalonadas en Güímar". No habían llamado demasiado la atención, lo cual sí que la llama si las cosas fueran como Pascual dice que son. Y las cosas son también que ahora existe, creado por iniciativa de Fred Olsen (el de los barcos y otras empresas) el parque Etnográfico Pirámides de Güímar. La gente paga, e rider vuole qua.
En el artículo no se cita el libro de César Esteban(1) y Antonio Aparicio , en el que se razona que se trata de obras del siglo XIX, motivada por la necesidad agrícola de liberar de piedras a los terrenos labrantíos, como es el caso de las acumulaciones de piedras de cualquier otro lugar, o de las mismas Canarias, en tiempos prehispánicos, y sin perjuicio de que alguien hiciera de esa necesidad virtud ornamental o ritual.
Ni se mencionan otras fuentes que resumen someramente de la realidad del asunto, la tesis de los citados Aparico y Esteban. Notemos que esta realidad es quizá una hipótesis, pero una hipótesis razonable frente a una teoría basada en la mala fe. El periodista ni la menciona y se permite aludir, como si lo conociera, a Juan Abreu Galindo, el autor de la Historia de la conquista de las siete islas de Canaria, al que suponemos citado en algún lugar del parque.
Ya se ve. No inventamos la tradición; inventamos el turismo paranormal.

(1) Véase este interesante artículo para ver como los científicos también patinan, y no al estilo Boltzmann.

viernes, diciembre 15, 2006

I letterati

EL RETORNO MALÉFICO A REGIÓN

ovviamente

Águilas pequeñas como vencejos
Asimétricos fresnos despoblados
En perpleja agonía y trampantojo
Al peregrino agnóstico saludan,

Con su retumbar de pájaros roncos
Y su vislumbre de mochadas troncas
En su eterno marchar a tierra santa,
Obuses y motores ya en sordina.

Con una cuarta de agua ante la fosa
Se detiene grave y como quien sabe
Que ni le acecha muerte ni le roza:

(Más arriba del puente y de la torre
Fusiles que bostezan su desgana
Ahora espantan moscas a un cadáver.)

jueves, diciembre 14, 2006

Campos gravitatorios, magnéticos, de pan llevar

Los de pan llevar son campos que pueden acogerse a multitud de modalidades. Los campos magnéticos -al proporcionar con los pequeños imanes una rara aunque controlable experiencia-
se reservan su prestigio invisible de gabinete frente a las chispas, los papelitos o los pelos de punta de su contraparte eléctrica. Pero el campo gravitatorio no se lo salta uno. Lo "hay donde quiera que vas", como la gente de Viva la Gente, Up with People, que parece que ha perseverado en su ser, pese a que algunos identificamos a ese conjunto innumerable de músicos o lo que sean con una época y una edad que pensábamos que sólo eran de carácter alucinatorio o quizá virtual avant la lettre.
En mi caso, los correspondientes campos estaban apantallados, aunque quizá únicamente por un no tan raro azar. No estuve. Oí relatos de su concierto en un lugar del que nos separaba un campo de ir con bocadillo; apenas sentí el magnetismo que había inundado a los narradores histéricos del evento músico-angelical y la aceleración gravitatoria tampoco se dio por aludida aquel clinamérico año. La gente a cuerpo gentil; pero sayones arriba, como Los Inhumanos.

miércoles, diciembre 13, 2006

Marginalidad académica

A propósito del pandemónium teheraní de estos días se ha hablado, por eufemismo irónico y generoso, de marginalidad académica. Tal etiqueta encierra, desde luego, situaciones contradictorias y que merecen muy distinta valoración y aprecio.
Una de esas marginalidades sería la de los Faurisson y compañía, la cual tendría algo en común con la de los vendedores de misterios ufológicos o paranormales. Y esa nota común sería la eficacia, para la calidad del paño que venden, de su retórica, su capacidad para convencer más allá de cualquier infinitesimal potencia que pudiera quedar de racionalidad en sus tesis.
El convencimiento que logran opera a favor de factores sociológicos varios, pero hay uno que merecería destacarse: Y es que se atacan las dificultades de la tesis contraria. Se simula criticar una posición establecida, como si lo establecido por el hecho de serlo fuera malo y criticar fuera bueno, aunque sólo lo fuera formalmente. Esto es, se aprovecha el aura que el disfraz del espíritu crítico aportaría. Otra cosa es que no se engañe a quien no se deja.
Esto a su vez enseña algo sobre la pragmática de la ciencia, que es empresa colectiva, y enseña algo sobre la capacidad de los científicos revolucionarios (o no tanto), un día marginales. No se basan éstos en la negación simple de lo establecido, sino en la subsunción de lo aceptado en un esquema más amplio. Esto es es señal también de que cuando se indica que una "revolución científica" produce una simplificación, tal cosa sólo se da en apariencia, en una parte del todo, pero no en el todo.
La rebeldía de los negacionistas, de los ufólogos, etc. es una rebeldía de simplificación. La prueba de la racionalidad sería una ganancia de complejidad conjunta semántica y sintáctica de las teorías, que no es lo mismo que el barroquismo inútil. Una sintaxis compleja no es una sintaxis con muchas reglas ad hoc, sino una sintaxis con principios muy potentes, capaz de coordinarse con una semántica talmente rica. Si la navaja de Ockham fuera tanto sintáctica como semántica sería una navaja viciosa y no virtuosa.
Habrá que reconocer que queda por explicar qué es eso de la complejidad conjunta sintáctica y semántica. Anotemos, por sucedáneo y ejemplo, que el creacionismo es menos complejo que casi cualquier teoría evolucionista porque su sintaxis es ridícula: cualquier relación se explica por una sola causa, un sólo símbolo aparece al final de todos los teoremas. En el evolucionismo, las causas son las contingencias que se dan en cada caso concreto, de manera que no se contradigan los mecanismos que operan a cada nivel.
La comparación es también posible entre dos teorías racionales: el copernicanismo es más complejo que los sistemas anteriores porque su sintaxis recoge más económicamente los mismos fenómenos (la misma semántica) que el sistema ptolemaico: éste tendría más palabras, pero menos gramática. Finalmente, los hechos de los que habla la mecánica de Newton serían esos fenómenos más las esencias que se representan en la teoría, etc.
Por eso, el negacionismo, el creacionismo, la ufología... son más sencillos, más fáciles de aprender y complican menos las meninges que sus alternativas, aunque lo importante no sería sólo este aspecto subjetivo de la cuestión.
No hay iluminado que no simplifique, aunque esto –hemos de decir– no es, ni mucho menos, la teoría completa de los iluminados.

martes, diciembre 12, 2006

Santidad de Ginés

Parece que longevos dictadores que abrieron sus ejecutorias con la aplicación de una violencia extrema (Mola) se sumaron a última hora y reluctantemente a los procesos que abruptamente les facilitaron esa misma posibilidad de ser lo que fueron (vulgo golpe de estado quizá prolongado por una guerra civil).
Si destacaron entre los que un día fueron sus pares por crueldad, ¿cómo se compadece eso con su timidez, prudencia o cobardía o con su falta de entusiasmo? O, por hablar un lenguaje menos arrojado, ¿cómo se compadece la frialdad o incluso el profesionalismo de principio con esa violencia extrema que parece visceral o irracional? La respuesta primera es que la violencia extrema de Mola era método y no era cuestión de aficionados, al menos en su gestión global. Como se sabe, los paradójicamente llamados incontrolados son siempre bienvenidos.
Pero una segunda respuesta es que esa reluctancia era la mejor capacitación posible que un sujeto puede presentar para esa tarea. Su aterrizaje tardío en las conspiraciones no sería sólo prueba de cálculo frío y de saber tentarse la ropa, sino también presagio de que el sujeto adoptaría un rol, un papel, que ejecutaría con competencia y energía inigualadas. En otras palabras, personajes de este tipo (Franco, Pinochet, con algún punto más en común del genérico, como -al parecer- una academia no demasiado bien aprovechada) se moverían como los individuos más "metidos en su papel" en experimentos como el de la prisión de Stanford o el de Milgram. Incluso, serían individuos que comenzasen como actores, pero que en su actuación fueran mucho más allá de los sujetos "sinceros", sin doblez.
Esto llevaría a pensar, por extrapolación, que los líderes suelen ser de este pelaje, que asoma como pelo de dehesa cuando el registro no excluye el histrionismo, la oratoria abracadabrante y otros fuegos de artificio. Para santo, San Ginés.

lunes, diciembre 11, 2006

Pynchoniana

Ya se habrá dicho, pues suele haber de todo (y como se verá la obra de Pynchon puede ser sólo (¿sólo?) la tesis de que hay de todo1), que lo que puede suceder con Pynchon (A heavenside blast of light y Heaviside's ham-fist attempt to de-Quaternionize [e]the[r] Maxwell Field Equations, suponemos que con las consiguientes anomalías en las emisiones de radio, si las hubiera. Hemos transformado ligeramente dos citas de Against the Day.) es lo que la teoría de Ramsey viene a decir: If there are enough things, then you are bound to find a pretty salient structure2.
Si esto es así, la conclusión es que la narrativa de Pynchon es abstracta (mejor será decir sintáctica, endocéntrica), es una representación que un mal intencionado tacharía de bruta, tal el pintor que dijera representar con sus manchas de pintura, manchas de pintura y mostrar a la afición cómo son las manchas de pintura.
Pero a esto se ha de añadir la tesis de que el mundo son esas manchas de pintura que representan manchas de pintura. La endocentricidad es global. Hay semántica, pero cierta propensión a la metafísica. En las manchas de pintura se descubren muchas estructuras que están ahí fuera. Y con lo que está ahí fuera, es sabido que el mejor consejo es "Hey, let's be careful out there".

1. If (not only in Van's way) we wonder on what there is, Pynchon's answer would be that what there is, is, or what there may be, there is, the ground for this not being a matter of spirit deploying its wings, but a matter of matter, which is always too complex and too much. (Rudolf R. Deer, On what there is not any, Woking, Elmir Editions, 1987).
2. Salient viene a significar que posee la propiedad en la que estabas pensando. Es curioso el lenguaje epistemológico al que puede traducirse o traicionarse la teoría, como aquí se ha hecho. Como la propiedad se pide de principio, también se puede hacer como que se pide y ver qué propiedad sale con un número de elementos dados.

No news, bad logic

En el diario El pais, leemos un titular del que eliminamos alguna información para proteger a los inocentes:
Los especialistas piden incluir X en la formación de los Y,
donde se supone que los especialistas lo son en X. Como se decía antes: "¡Qué van a decir los pobres!". No es de extrañar que cada cual defienda los intereses colectivos de su gremio, "soprattutto se paga il governo"... y se busca un chollo eterno.
Por eso, a los especialistas (Gloria a Dammers y los suyos, para que luego digan que no hay message to you en este blog) no se les debería tomar demasiado en consideración cuando nos cuentan lo importante que es que nos gastemos más dinero en los bienes y servicios que ellos nos procuran. No es noticia que lo pidan. No es buena lógica pensar que su demanda se basa en buenas razones. Lo que no quita para que esto pueda ser el caso, etc., etc.

domingo, diciembre 10, 2006

Sudoku

Ve algunas estructuras sencillas como resultados fáciles de una cadena. Piensa que así rehace el proceso que llevo al planteamiento final del acertijo. En este caso, más bien, al rellenado de los 81 recuadros, no al borrado en diminuendo sin llegar a diecisiete de la mayoría de los símbolos.
Puede preguntarse acerca de lo certero de su hipótesis, que versa acerca de una diferencia cara a nuestra percepción: dos símbolos distribuidos de modo que nos suena irregular en, pongamos, una columna, frente a diagramas en que aparece la pareja contigua e invertida arriba y abajo. Supone que esto último es más resultado a que obliga haber comenzado el planteamiento de cierta manera que pareceira irregular que a haber comenzado de esa manera regular.
Se complace vagamente con la aparición de las ciencias históricas al solucionar un sudoku. Se complace también, al reparar en lo erróneo de su hipótesis y, luego, en lo infundado de su empresa gnoseológica. Se complace en ello porque proyecta semejante descrédito a toda la historia.

sábado, diciembre 09, 2006

Subproducto

La pérdida de las llamadas certezas conduce al triunfo del subproducto. Sin las teleologías que nos alimentaron, el panorama quedó despejado para los resultados inesperados y felices. Se produjo así el triunfo de dios de maneras un tanto indolentes pero, en el fondo, claramente responsable. La esperanza salió también muy reforzada de esos movimientos. De hecho, las filosofías de la sospecha rebotaron hacia una mayor satisfacción de la afición, agradabilísimamente sorprendida con las maravillas de la naturaleza y hasta de la historia.
Digamos, de paso, que no poco es el interés lógico del movimiento cuando se trata de justificar la propia inepcia y de atribuir los marros a nuestra grandeza: colateralidad, que se dice, y que se obtiene simplemente desconectando nuestras intenciones declaradas y sus resultados de la realidad, y ésta del coro y de las fanfarrias.

viernes, diciembre 08, 2006

Nos ponemos poéticos

PSICOLOGÍA DEL CADÁVER

Y en su laberinto, a actuar se le mueve
Y un ir y venir se entiende por conducta
De matiz exploratorio y sobre un fondo oscuro
Aquí un premio o un castigo simples

El observador actúa y es histrión a veces
Imaginad unas gafas y un peinado
Civilizado pero de plástico incipiente
Trazo sutil desvanecido casi

Al cadáver deja solo y también vacío
En un mundo de elementales engranajes
Dónde sólo es hábil tal vez la rata que le horada

Aunque de las notas que aquí quedan siempre escapa
Como escapa el aire si hace falta
Como acudimos al laberinto siempre ingenuos

jueves, diciembre 07, 2006

Pint of view

El local de amplios ventanales, de paradójico calor en diciembre, hermoso en mayo, cercano a Russell Square, se convirtió enseguida en uno de sus favoritos. Desde fuera, cuando miraba a los parroquianos ya le parecía estar dentro. Ya dentro, no padecía por abandonar el lugar, porque veía la calle y veía casi siempre a alguien mirando y como si pensara que ya está dentro o que si entra -y ha de entrar- no sentirá la necesidad de salir, imperiosa como una neurosis.
Durante un tiempo fantaseó con la idea de que el local junto al mercado era el local de amplios ventanales no tan lejano de Russell Square (o, más bien, bastante lejano según se considere). Que entraba a aquél y no le apetecía dejar éste. Que miraba incluso cómo algún viandante se detenía y , de vez en cuando, entraba a acompañarle.
Ésa fue su única manera de frecuentar el local de Russell Square (ya sabemos que el pub no estaba en Russell Square, pero para entendernos). Hasta que empleó dos de los tres días de una breve excursión a Londres para darse por vencido y no encontrar el local de amplios ventanales, tan diáfano recordaba y, por cierto, no lejano a otros lugares que sí supieron acudir a su cita con una memoria con un cincuenta por cierto de melaza y lo demás olvido .



A la vuelta, el local del mercado fue el lugar cercano al mercado y nada más. Ese lugar no es más aquel tiempo de despreocupación, promesas y amistades que iban a perdurar más allá de los servicios de correos y la pereza. Quizá también, cerca del mercado, sea para alguien el local en el que entra y está tan cómodo, en el que está como dentro y fuera, cuando casualmente tiene tiempo y está cerca de Russell Square.

miércoles, diciembre 06, 2006

Diciembre

El duodécimo mes y sus trampas atmosféricas. Del invierno a la paradójica sorpresa de alguna mañana templada o algún sol protegido. El duodécimo mes y los cierres de balance que ya dimos por imposibles en los ejercicios de juventud ociosa.
Diciembre es un mes que nos invita a mirar a enero y eso nos libra de algún disgusto de sabor retrospectivo y aspecto amargo. Miramos a un vacío ridículo en sus oropeles de triunfos renovados, de evitados errores.
Diciembre y su cielo con un cazador y algún animal fiel, o peligroso, o escondido. Las sombras de las noches de diciembre, la gris luz de sus mañanas en el valle. La niebla que lame despojos con la elegancia geométrica de un meteoro lento e inasible.

martes, diciembre 05, 2006

La semana inglesa

Recuerdo los tiempos en que oíamos asombrados e incrédulos las explicaciones que seguían al uso de la misteriosa expresión: "semana inglesa".
En una semana como ésta, la semana española de democracia coronada y dogma de la Inmaculada Concepción, vuelve la ridícula nostalgia de la pobreza, cuando no consumíamos y cualquier alivio era una promesa inabarcable.

lunes, diciembre 04, 2006

Two-tailed tales

Es modélica -¡cómo no!-, son modélicas las fábulas "Décima y décima bis" de las Trece fábulas y media y Fábula decimocuarta de Juan Benet.
Un metódico y cunctator estratega vence al enemigo que su rey le designa hasta reducirlo a su última fortaleza. Él había retrasado el comienzo de la campaña pues, meticuloso, todo requería preparación minuciosa, si bien las presiones de todos le habían llevado a iniciarla sin que su plan incluyera el asalto final a una fortaleza previsible, final y definitiva.
La noche anterior al consiguiente asalto (la campaña, por tanto, casi concluida y si no desarrollada según lo previsto, lo determinado, tal contravención al plan estratégico se debía sólo a su excesivo éxito, lo que significa alto ritmo y velocidad en la persecución), y sin haber confesado a superiores ni advertido a subordinados que no había planificado la operación, reúne a su estado mayor y les ofrece como regalo esa planificación y sucompetente ejecución. Que el cansancio que siente le aconseja, además, dormir durante la mañana de la verdad.
Se nos dice que hay dos versiones del final, igualmente sangrientas para nuestros gustos contemporáneos e ineducados, pero de signo contradictorio. En la primera, el general sale a mediodía y contempla la victoria de sus tropas, su bandera en la más alta torre, enemiga hasta quizá sólo minutos antes:
-No podía ser de otra manera.
Esa es la misma exclamación del general en la otra versión, donde se nos revela que contempla el campo sembrado de los cadáveres de los que hasta poco antes eran su ejército, aniquilado en el glacis frente a los muros:
- No podía ser de otra manera.
La fábula de Benet y la otra fábula de Benet tienen una tercera en que las palabras del estratega no son cínicas y de un borde paternalismo (que es un diagnóstico por el que no pocos lectores están tentados) sino laplacianas, calculadas, deterministas. Pero si cada hecho se sigue de los anteriores y conduce, con ellos, al siguiente, el hecho de las palabras del general es determinado por dos cursos que diferenciamos perfectamente. Pero el determinismo nos parece exigir la unicidad. Se concluye que victoria o derrota propias son sólo apariencia, un símbolo añadido y despreciable en el relato.
La tercera versión tiene una revisión en clave que hemos llamado entangled. Ambas cosas suceden. Por tanto la determinación lo es de la posibilidad de los dos (o infinitos más) resultados consignados. Común a ellos es que "no podía ser de otra manera", pero el hecho que es esta proferencia ya desdeñosa, ya estoica, sería un resultado determinado por la misma serie (o por la serie del campo de batalla más la serie de los razonamientos del general) que los anteriores.
Aunque quizá lo único no determinado fuera esa invariante de todas las versiones, "no podía ser de otra manera", y que eso, como los razonamientos de bronce y mármol, se quedara en pura apariencia, determinada por una causalidad insolente, por alguna ley de conservación y conversación de alguna cantidad que se parece a la mera ilusión.
Pongamos que las condiciones para el resultado de la batalla están perfectamente determinadas hasta el momento en que el resultado se vence misteriosamente para uno u otro lado, momento que se traduce en multitude de momentos a lo largo de toda la mañana de la batalla, pero que esto último no nos pudiera enseñar nada, que no nos dijera nada nuevo sobre lo sabido. Y que no aprendiéramos nada de las experiencias decisorias, de las evidencias nítidas y aplastantes. No podía ser de otra manera.

domingo, diciembre 03, 2006

Der Untergang

Vuelvo a ver El hundimiento. Historia revelada como teatro del absurdo y su preferencia por los espacios cerrados como escenarios vacíos y propensos a la poética del hormigón, de las sillas en alguna sala de espera y de los animales del zoológico. El Tercer Reich cerrado en los años de sus horizontes más abiertos y eurasianos y cerrado en su contracción final y paranoica.
Esta película (más que el libro de Fest y sus otras fuentes literarias) es una obra, como al final lo son todas sobre el régimen nazi, sobre la normalidad. Por ella fluye pesado y ostinato el tema de la inercia de las naciones y de las gentes y de los individuos. Nos comportamos, parece, como si nada, como si no apoyásemos a un régimen asesino o como si la vida continuase tal y como la veíamos conociendo. Después de Auschwitz se pueden organizar todas las fiestas de debutantes que se quieran. Y se pueden organizar primeras comuniones. Se puede hasta escribir buenísimos poemas. Esa es la realidad y es de suponer que es una realidad no demasiado alejada de ese lado un tanto oscuro de la resiliencia ciudadana. No somos unos asesinos -es un suponer-, no hemos podido acabar con el gran asesino, tampoco le hemos negado la colaboración, pero él no nos ha arrebatado la capacidad, no tanto de volver a empezar, sino de seguir.
Se trata, en fin, de una película sobre continuidades profundas, telúricas diríamos , o como lo dijeran Stefan George, Ratzel o Haushofer. Vaya uno a saber. Tierra y destino. O no.

sábado, diciembre 02, 2006

Inmortales por un día

Puede resultar un dato fantástico, pero es una constante registrada que a las agonías de los dictadores suele acompañarlas el paradójico contrapunto de sus fieles con sus eufóricas ceremonias, voluntariosos profetas de la posible e inobjetable inmortalidad de aquéllos, tan absurda como, se diría (pero sólo a primera vista), deseada. De manera conversa, que también se diría, las declaraciones en tal sentido, son síntoma claro de agonía. Todo tirano corre el albur de ser el primer tirano inmortal, pero no se recogen apuestas, salvo para levantar a otros jugadores de desventaja. Asunto éste, como puede verse, de gran interés científico, desde la teoría de las probabilidades hasta la práctica del palimpsesto.
Por lo que se refiere a las ciencias naturales, la etología de los llamados dirigentes del régimen es sorprendentemente pareja sea cual sea ese régimen. Son gallos frente al gran gallo; por otro nombre, vacío. Una ceremonia condenada al ridículo. Tal vez, el arte de la caricatura les absolverá.

viernes, diciembre 01, 2006

When I heard the biass'd cosmologist, I asked for demonstrations and proofs

Un wormhole (engrasado con algún Lorentzian oil) hacia las palabras de Stephen Hawking, quien "se postula como turista espacial", titula el redactor:

O colonizamos planetas en otro sistema solar, o correremos la misma suerte que los dinosaurios, ha afirmado el cosmólogo en una entrevista concedida a la radiotelevisión pública británica.

La aparición de un nosotros en las declaraciones marcianas o postmarcianas de este personaje. Todos (l'humanité o la selección resto del mundo) corriendo hacia la nave, con muy mala educación, atropellando niños, rodando sobre ancianas, mientras se acerca el aerolito tremebundo y un altavoz (puede que telepático) nos asegure repetidas veces que tranquilos, que nuestro genoma queda a salvo. Hacia donde volamos es hacia Moscú.

Poema

RECADO

En la tarde que se deja ir como de rutina
Quien sólo así se conoce y se encuentra
Como en un desmayo galán de vaya uno a saber quién coño
En el verdor y el amarillo de los tilos que brisa suave
Filtran que luz renace, pequeña entre hojas y ramas.
Con un sombrero de paja del bulevar vacío y destemplado
Convengo en un sendero con el primer temblor del crepúsculo.

Estoy en un día de ignota fiesta y me atrevo con el mundo
O con las sombras del Sol poniente
Y se avisa tal vez en la brisa y en los futuros tilos
El ridículo dolor de ese día y esa hora
Como cualquier otro. Como el latido
Incesante al oído martillo que crece que dobla
(Sin tino la marcha pesada de pueblos y ríos)
Como el que repite la consigna vieja
¿Es que de otra calle es la fiesta?
¿Miro a la Luna como a un sombrero?
¿Reclama sin duda sus derechos la Luna?
¿Bocadillos de clientes?
Todas las horas esa hora que el pasado busca
Que hora redimirse quiere.

Y si ahora os dijera que todo vuelve a no ser
A no ser este desfile impreciso de vagas nostalgias
Y si me levantara y os dijera erguido
¿Qué chorra os hais creído? O más bien en un amago
Si ahora yo digo hemos jugado y aunque recuerdo
Cuando yo era un campesino en las fiestas
Ahora soy fuerte que aquí estoy yo otra copa
Como el que gritase en un paisaje descarnado
(pues es figura, no tiene lugar y sí paisaje)
Allí donde la niebla ama la tierra gris, la turba, la planicie
Cuando un caminante apresurado sin rostro no fue testigo

De la voz que se hace aguda y de graja
Y anuncia corneja en poste parada
Nunca bastó haberlo querido y nunca haberlo intentado
Nunca de nada sirvió haberlo logrado
Para así encontrar consuelo en la vana paradoja
O en forzar y retorcer un lugar común que se preserva
Thou shalt be a man, our son
Pero hasta el desprecio desprecia.
Como el que luego calla o el que calló siempre
Como el que alzó su puño o alzó su copa
Y como aquél que no volvió de su copa o de su puño,
Que ahora tal vez yace en una tierra vacía y muda
Como el que ha regresado y sabe que en otro lugar sigue
Vacía su copa su puño y su voz sin fuerza.

Mañana has de volver. Eso es mañana.