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miércoles, enero 31, 2007

Experiencia tal vez de varón

Pepe recuerda una noche (para decirlo en japonés, I'm sorry for this: ara que fa vint anys que fa vint anys que tinc vint anys) en que otra vez una chica, desde cerca, acercándose, le hablaba de -now in Chamorro or perhaps in Zamboanganese- "su mozo". Pasamos a la conclusión, en papiamento como era de esperar: Autocar je suis un autre. O en japonés, otra vez: car je sushi un autre.
Romanceado, que no sabemos si somos o no somos. Si somos de quien nos está hablando o si ella se acerca al otro cuya existencia se adorna con un suave reproche (estuvieras tú aquí) o con reproche no tan suave (wish I were here, música en la que usted puede pensar y no alejada de aquella noche de mariachis).
Esta revivencia (Erlebnis en morónico) nos parece, nos reaparece, a los varones como una simetría rota entre los sexos. Pero podemos estar perfectamente equivocados. Lo cierto es que hay una asimetría entre el papel de un individuo y otro en la situación planteada. De esta asimetría puede aparecer la otra aparente asimetría, pero eso es lo de menos.
Lo que no es lo de menos son las simetrías por translación de individuo a individuo y temporal (ven, memoria, tan escondida que no te recuerde venir porque la amnesia del Leteo no me vuelva a la cabeza) de relatos que nos resuenan from within, como la Torre de Baalbek de la parte del Líbano o como las terrazas de Babel, con gentes de todas las partes.

martes, enero 30, 2007

The quiet man

Para algunos la vida es cerrar etapas, capítulos quizá necesarios pero engorrosos o incómodos, por decir lo menos. Se trataba de conseguir una vida tal que ninguna preocupación, salvo la elegida por un yo que se hubiera al fin elevado y depurado, rompiese el apolíneo discurrir de un día eterno.
Más tarde se podría descubrir que una vida sin lucha no es vida, pues de eso se trataba, de no luchar batallas engorrosas con enemigos pequeños como si uno estuviera por encima por la gracia especial de la primera persona del singular. Cuando, en realidad, lo que no se tenía era ni la altura ni la capacidad para las batallas grandes.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

lunes, enero 29, 2007

Solitario

Cuando me visitan memorias agradables del pasado, siempre estoy solo. No creo que yo -yo ahora- haga lo más mínimo para que éstas sean las imágenes que me provocan el extraño sosiego que transfiero a algún momento tal vez indeterminado de mi vida, de cuando tená treinta años, o cinco, o diecisiete. De hecho, llegan a menudo recuerdos desagradables. Y si no trágicos o dolorosos, al menos sí indeseados, creo yo, o indeseables.
Así, concluyo que anhelo un estado de soledad o de anonimato. Pero ser desconocido no calma lo suficiente. Desconocido, serlo a uno mismo, que no es lo mismo quizá que desconocerse. Me temo que cualquier cosa que diga al respecto sonará estúpida o mística, si hay diferencia, pero la insatisfacción con mis palabras, que pese a todo escribo para que otros lean, me hace pensar en una memoria vacía, sin imágenes: la idea abstracta de una circunstancia en el pasado en que estoy solo y tranquilo. En que tampoco yo me molesto.

De Jorge Luis Pérez Montón, Memorias de un solitario frustrado, Vitoria-Gasteiz, Beri Beri Ediciones, 2003.

domingo, enero 28, 2007

Analemático

Los transeúntes buscan el sol y protegerse del viento. Unos y otros comentan las ventajas de unas y otras estrategias: la sabia elección de un paseo, una esquina peligrosa o una rinconera tibia. Los transeúntes se han instalado en el entretiempo perpetuo. Las estaciones y, sobre todo, la meteorología solsticial se hacen tan sutiles como el inasible presente que, al parecer de tantos, era un futuro que será y ahora ya es pasado. Viven pendientes de las promesas climáticas que entrega el paso acelerado del calendario con su ciclo, tal vez su espiral, atroz.
Unánimes, los transeúntes han aparecido a hora fija y desertarán con igual exactitud y unanimidad. Las calles quedarán para las almas muertas del invierno. Para un no saber qué hacer o qué acera goza del beneficio del mediocre sol de enero.
Hay un momento en que la ciudad es un desierto de raro silencio que nos alcanza como un heraldo de un desastre contundente aunque callado. Un coche pasa muy despacito por la avenida... En lenguaje técnico, la única música viene del pasado aunque salga de alguna ventana. En la calle nadie está para bailes. Las familias siguen sentadas a la mesa. De eso también hace años, numerosos y atroces.

sábado, enero 27, 2007

Vacas

Las vacas rumian sus cavilaciones. Son los animales del libro. Las vacas, imperiales por estoicas y estoicas porque no tienen otro remedio evolutivo, emprenden su ciega marcha hacia el matadero con la leve sombra de la sospecha. Si no les visita un heraldo frigorífico, sentirán lo que siente usted mismo, que tampoco sospecha.
Los humanos nos hurtamos de los pisos altos de la pirámide alimenticia en beneficio de los más pequeños carroñeros. No todos, claro. El buitre es un destino canónico para algunos. El destino, que está en los genes, en los genes que se han perdido y se postulan como se postula el planeta Vulcano. No sé si el inframercurial o el de Mr. Spock. Note el lector que podemos cifrar la trasmisión de una conducta que se nos antoja saliente en un gen y observar cómo ese gen se multiplica siguiendo el mandato divino. Aunque sospechamos que la conducta de algunos individuos simplemente viene a llenar un vacío en el espacio de las conductas. Así que no hay nada que se transmita. Negamos, por consiguiente, que el gen que hace que uno sea sociobiólogo de mayor se transmita por el notable éxito sexual de este gremio, ya se trate de gametos colegiados o sin colegiar. Que haya más sociobiólogos que hace quinientos años no se debe al éxito demográfico de un gen. O no al de ese gen.
Esto, las vacas lo han resuelto hace mucho tiempo. En particular, los toros enamorados de la Luna. Que los sigue habiendo aunque no se les conozca mujer, como hemofílicos de la manada.

viernes, enero 26, 2007

Lecturas piadosas

LOS GINTÓNICOS DE LA VOLUNTAD

El mundo ahí delante
Y la vastedad empequeñecida de mañana
O de esta misma tarde
Nuestros granos de arena que minutos son

Un atardecer polvoriento
O un lugar sin nadie
De nadie es esta tierra
Ni el río crecido por la presa abierta

De nadie que viniera
como viene un batallón en la tarde
de julio polvorienta
ruidoso y sucio, torpe, inevitable

jueves, enero 25, 2007

Profecías autoincumplidas

Entre ellas –porque incurren tantas veces en la calificación y la valoración hiperbólicas- las amenazas meteorológicas. Es decir, la realidad no puede ponerse a su altura. La historia de Pedro y el lobo ha de entenderse a esta luz. No es que Pedro mienta hasta incluida la penúltima ocasión. Es que Pedro expresa una sobrevalorada probabilidad de la visita inminente del lobo.
O el lobo de la fábula, por descomunal, hará que el triste, famélico lobo, omega o más bien omicrón de los lobos, deje apesadumbrado al pastor de épica vocación que le aguarda. Puede también darse el caso de que la profecía quede tan corta que la realidad, cuando llegue, no se reconozca, dejando en falsa o, más bien, en el olvido la prudente profecía del azaroso prospector.

miércoles, enero 24, 2007

4 Sisters

Pues ninguna le complacía se permitía fantasear sobre una hipotética elección. Las cuatro hermanas compartían una vocación secreta –sobre todo para ellas- seobre su presente y su futuro. Serían longevas pero siempre mostrarían los signos –sutiles, no evidentes, no primarios- de un cierto retraso, seamos grandilocuentes, histórico. Parecerían pertenecer a alguna década anterior y sus esfuerzos sólo servirían para acentuar ese tiempo de nadie entre ellas y el mundo. Cuatro hermanas que reproducirían algún esquema añejo con el encanto cierto y también con el reparo propio de esa salvedad cronológica: todo en ellas hablaba para quien quisiera escuchar de otra época, de una ciudad borrada por gentes y por avenidas que se habían transformado. O, mejor, todo lo intangible en ellas hablaba a gritos inaudibles de un pasado que no se había ido. Inaudibles o inauditos porque quizá era sólo para él para quien los inasibles signos proclamaban esa distancia insalvable, esa tentación –sexual, pero incómoda- de un mundo anterior, o posiblemente de una prosa anterior, de unas antiguas lecturas, de alguna identificación que le quedaba por asegurar.

martes, enero 23, 2007

Gregarios, gruppetti, démarrages

Arcadi Espada incluye hoy en su blog(1) un enlace al video prospectivo, o lo que sea o como haya de llamarse una Flash movie, Epic 2015. Éste es una puesta al día de Epic 2014. Se habla de una utopía o distopía informativa -la plétora entrópica e informativa cuyos heraldos nos atosigan- que ya está en marcha y que acabará con la prensa conocida. Sus autores son Robin Sloan y Matt Thompson. Dice Espada:

Hay demasiada insistencia en la información, más que digital, dactilar. Quiero decir en la información personalizada como una huella dactilar. El éxito del periódico es también su componente gregario. Su capacidad de organizar rebaño o manada.

Tiene razón y más en una tierra de etiquetados lectores de El mundo frente a etiquetados lectores de El país, etc. Sin embargo, no parece del todo acertado pensar que el gregarismo lo produce el pastor o lo produce el perro. El gregarismo es cualidad intrínseca. Ahora de este gregrarismo por analogía del que hablamos ha de dar cuanta la propensión de las bestezuelas de que se trate. Y desde luego ha de desconectarse, en principio, de cualquier adscripción nacional. Y por análogo u oblicuo no deberá asignársele a la especie sino, también por discreción metodológica a los mecanismos implicados. Es la hipótesis nula recomendable (1 aussi), bien sabiendo que la preeminecia de la hipótesis nula es lo más razonablemente bayesiano que hay en la estadística ortodoxa, pero esto es otra distribución.
Y sobre aquéllos, sobre los mecanismos implicados, cabría observar que la información personalizada más ha de personar que encontrarse las personas ya formadas y con sus preferencias. Es posible que el mecanismo del que se habla en Epic sea más efectivo en cuanto al agrupamiento de los individuos. Que sea mayor “su capacidad de organizar rebaño o manada”.
Otro asunto interesante es el de las metamorfosis de la privacidad en Internet. Cuando uno se exhibe ante el mundo no está en público. Está en la intimidad sin parametrizar, en la seguridad absoluta de la compañía simétrica. Podría suceder entonces que las agrupaciones de la información tuvieran una cara pública y otra interna, privada, pero privada para el grupo de referencia. El grupo dispondría de sus signo para uso interno (reconocimiento, cohesión, etc.), sus signos privados, y sus signos de ostensión grupales frente a otros grupos. Lo que cambiaría sería la consecución del liderazgo. Si los líderes tradicionales surgían en regímenes de poco flujo de información, de transformación de la información, de escasos intercambios, en regímenes de bajas revoluciones, ahora liderarán (esa apariencia) los individuos que mejor capturen el más que turbulento flujo de estos tiempos. Y en los momentos de remanso aparecerán comunidades que habrán encontrado un equilibrio con apariencia de eternidad, francamente asquerosas claro.

(1) Espasa también comenta hoy que:
La relación con el cuerpo informativo de la frase que encabeza todas las ediciones de El Mundo tiene casi siempre interés. Hoy incluye una elegante frase de Carl Sagan: "La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia" que está claramente vinculada con las hipótesis conspirativas del 11 de marzo.
Ante lo que habría de recordarse que la hipótesis nula no es una nulidad de hipótesis; o que no es prueba de ausencia ni de A, ni de B, ni de C, así hasta el infinito numerable, and beyond.
Ejercicio: Búsquense alusiones a Kipling en esta entrada.

lunes, enero 22, 2007

Poema con polonio

REPOSTERO TRAMPANTOJO

strange horses came

Los dulces de Solana son pesados
Sarcófagos de gusanos que vacilan,
Decaída materia que vigilan
Cadáveres dormidos y cansados.

Sabores que enumeran el convite
De burgos podridos encielados
De un cielo de lémures y penados
Que anuncian de la muerte el gran envite.

Luces apagadas antes que el mundo
Hecho de un Dios olvidadizo fuera,
Del Dios que al poco nos dejó jocundo,

Mientras las máscaras de carne y cera
Esperan, que cuchillos ya afilan,
Espectros mudos que los lazos ya hilan.

domingo, enero 21, 2007

Episodios atómicos

Si damos significado a pequeños olvidos o a descolgadas paramnesias, imperceptibles como un terremoto dedicado a las bestias más sutiles, todos los días se nos llenan de potenciales relatos de fantasmas. Mínimos o atómicos.
Individuos hay que corroboran su teoría espectral a cada pequeña ilusión, a cada objeto desplazado entre su memoria y su posterior percepción o a cada coincidencia. Es de notar que esa corroboración no es ni carnapiana ni popperiana. Ni es una pequeña corroboración. Porque para ellos los pequeños detalles simbolizan el cosmos con todos sus desórdenes. No son pequeñas historias, ni insignificantes y dudosos lapsus. Son historias completas por las que asoman todos los bestiarios aéreos y algún que otro imposible sin dilucidar.
Lo cual -y quizá estemos haciendo lo mismo- nos indica que en materia de relatos no hay átomos ni moléculas, salvo por convención sintáctica. Cada mínima historia contiene el mundo entero y parte del otro. Si uno se empeña, claro.

sábado, enero 20, 2007

Verano en Orión

Mil cien metros de altitud el día de San Sebastián. Dieciséis grados centígrados a mediodía. Los gorriones urbanos se concentran en las oquedades que ofrecen escasa agua y refresco. En la sierra, los pájaros deben de andarse entreteniendo con otros afanes. Las moscas se conducen veraniegas. Comentan nuestra perplejidad en sus vuelos sabios por azarosos. Las arañas caen en las trampas habituales. Fregaderos, tulipas, la edad de la piedra pulimentada. Los jabalíes no se abstienen y visitan los barrancos que desembocan cerca, así todo el monte sea para ellos este invierno. Las vacas bordean la carretera para que los automovilistas crean que las vacas bordean la carretera. Por amor a las cunetas, la vaca preñada entretiene al pasajero ocioso. Arriba, caballos con cencerro. No es música noble. Las yeguas son carnívoras por el frío y por el calor. O por su concierto. El cortafuegos me recuerda mis experiencias en la peluquería amateur. Los prados y el pinar se adornan de su tan querida bisutería de bolsas de plástico y botellas. La luz del Sol es de polvo, como en agosto.

viernes, enero 19, 2007

Iluso

No el de la inteligencia frente o contra humanos, sino el iluso que cree haber solucionado un más o menos difícil (difícil para él) problema matemático y no lo ha hecho. Él nos permite el análisis de un contexto más sencillo o que no depende, en principio de las acciones de otros sujetos. Acuda el lector a una experiencia de instituto, recuerde esa ocasión en que creyó haber contestado bien en un examen o en el que un compañero ilusionado le contó como y cómo lo había hecho bien y él prefirió no sacarle de su engaño. Lo dijo un famoso historiador de las matemáticas; y hablaba de personas de notabílisimo talento ("même les savants se trompent"): "Pues siempre surgirá un Liouville/ y los errores brotarán del encerado".
Puede pensarse en que la inteligencia o su aplicación o la suerte han sido insuficientes, pero la calidad de iluso es casi ortogonal a la inteligencia. El iluso vive en un cuento de la lechera no orientado a lo crematístico. Sí quizá a un mundo o a una biografía futura suave como la crema de la leche y sonrosada. El iluso vive su modulación del egoísmo tranquilo, del egocentrismo preptolemaico y también prearistárquico. Al iluso le ha correspondido una providencia que cura las escrófulas sin la molesta sombra de la ambición. Esa es la principal ilusión. La bondad. El iluso es el que cree estar ahí cuando en realidad está ahí.

jueves, enero 18, 2007

Futuro olvido

Borges nos hizo recorrer una línea que de Gosse pasaba a Russell -neglijamos el desvío a Dunne- y sobre la que aquél establecía variaciones. Recuerdo la síntesis que asimilaba todo nuestro pasado y toda nuestra memoria a una falsa memoria y eso hasta hace cinco minutos en que habíamos, inadvertidamente comenzado a existir. Gosse no se situaba en nuestra conciencia. Era objetivista. Los fósiles eran un falso pasado creado. No recuerdo, en cambio, una variación según la cuál todavía no habríamos comenzado a existir (pongamos que faltan cinco minutos para ello; o que -lo que si se piensa no es especialmente interesante- faltarían eternamente cinco minutos para que empezasemos a existir), que estaríamos falsamente viviendo en un falso todavía de esa memoria que también falsamente todavía no es memoria de nadie.
Así, como mi memoria guarda la convención de la fecha de hoy, recuerdo que pronostico que Borges publicará Otras Inquisiciones en 1952, aunque no me acuerdo de seguro. Guardaré memoria de que leeré esa obra en 1975. Esa obra que Borges nunca habrá escrito, sino que será un fósil graciosamente cedido por el Creador. Una condición de la que yo, así pasen cinco minutos, nunca me recuperaré.

miércoles, enero 17, 2007

Genotipo

De mi madre, no sé qué; de mi padre heredé su falta de ambición, lo cual -si se piensa- es algo difícil de heredar en términos darwinianos. Por así decirlo, yo soy uno de los componentes del pequeño residuo de ambición que podía guardar. Y ello es también demasiado decir porque si a algo se opone la ambición, es a la inercia que lleva al varón a una cosa lo mismo que a la otra, según el cansino compás que le impone el vecindario, que es la parte del mundo que le importa.
Si pienso que la escasa ambición es un rasgo de carácter perfectamente aleatorio que a mí me tocó y con el que resultó también e independientemente agraciado mi padre, no puedo sino alegrarme, pues otras combinaciones pueden ser bastantes más tóxicas. Me cuesta ponerme en el pellejo de un ambicioso, pero sí imagino un padre ambicioso; tan ambicioso como para serlo para sí y para su hijo, aun en los escasos ratos que sus afanes le permitieran dedicar a un futuro tan luminoso para el progenitor como tenebroso para el primogénito.
He de aclarar, sin embargo de lo anterior, que la vida me ha empujado por sendas de cierto esfuerzo al que, generalmente, no me he podido negar. La consecuencia ha sido que paso por un hombre de éxito, capaz y no poco ambicioso. Me libré de los proyectos de un padre de los que lo quieren todo, pero no de los laberintos del entorno, al que he debido plegarme, secundado por esa mi falta de ambición y mi correlativa falta de carácter. Tal vez hubiera preferido un súbito y único golpe de fortuna que me convirtiera en lo que he llegado a ser. Tal vez debiera haber jugado alguna vez a la lotería. Quién sabe, pero nunca lo hice porque a mi falta de ambición y mi falta de carácter siempre se ha unido un doloroso escepticismo. Yo soy el primer sorprendido, pero explico mi éxito pensado justamente en la bolita de la lotería. Soy esa bolita y me ha tocado el poder y la gloria (A escala reducida, pero que no está mal. Qué caramba!)

Tomado de William Roth, Paths of Gore, 1994.

martes, enero 16, 2007

Google Story

Como es sabido, las cuentas de correo de Google incluían la posibilidad de invitar a hasta cien personas a que abrieran sus propias cuentas de Google. La conducta de los usuarios de primera generación ha sido, al parecer, notablemente variada. Muchos no han hecho uso de esta posibilidad. Otros apenas han invitado u ofrecido una cuenta de Google a unas pocas personas próximas. No pocos, según se ha observado, se han autoinvitado para disponer de dos o tres cuentas y, finalmente -y esto es lo más notable- hay un número nada despreciable de usuarios de todo el mundo que se han creado cien cuentas para su uso personal, o como se dirá en el dialecto de nuestra época, para crearse varias decenas de identidades.
La fuente que hemos consultado no indica si las cuentas invitadas pueden, a su vez, invitar a otros cien (esto es, sólo uno) usuarios. En cualquier caso, cien cuentas para un particular son ya un raro esfuerzo. Un raro esfuerzo para dividirse, tener a alguien que le escriba a uno, o a otro.

lunes, enero 15, 2007

Varios haikus anfibios y uno morónico

Complacemos hoy una petición que se nos ha hecho llegar y nos permite ofrecer algunas de las raras ocurrencias de un personaje no tan conocido como mereciera. Nos referimos a Arnaldo Salta Viñas, cuyos papeles literarios nos confió algo antes de su fallecimiento en julio de 2004. Cumplimos con esta breve muestra su voluntad explícita de publicar algún adelanto de sus inéditos antes de que a una edición de sus obras completas -en la que el lector imaginará que estamos trabajando al compás del tipográfico adagio: festina lente- no le espere sino el rigor de la imprenta. Lo que sigue son cinco haikus o algo parecido.

Ranas lloverán
lloviznan renacuajos
fall on my head

Tritón tritón
llamado gallipato
cheap are the names

Ser salamandra
suele ser su contrario
the salamandrake

North by Northwest
marcha de polo a polo
Mind the tadpole

Volverán sola
obscurae sub nocte
hirundines

domingo, enero 14, 2007

La mariconera

¿Qué fue de la mariconera? ¿Qué fue de los hombres que doblaban su muñeca para sostener mariconera entra mano y antebrazo, como un libro típicamente middlebrow y que combinase las guerras médicas, pongamos por caso, y la parapsicología. Pues es claro que la mariconera no podía llevarse colgando ni por hacer antediluviano honor a su nombre, sancionado como ahora lo está por la RAE. Ni podía esconderse. La mariconera fue un acto afirmativo de una subraza de varones que se ha escondido entre la población y entre los usos polimorfos de nuestros días.
La mariconera fue una apuesta fallida por descubrir o inventar varones con una capacidad diogénica -de síndrome de Diógenes ambulante-, a saber, la de llenar y necesitar el contenido de ese saquito que venía a sustituir al bolsillo sin ser un bolso ni una cartera de trabajo.
Ahora es mucho más fácil. Sólo tenemos que llenar de mierdas el disco duro. Y para eso, para hacerlo con el mínimo esfuerzo de la necesidad sobrevenida, se inventó Internet. Al día de hoy, una búsqueda en google sólo da 668 resultados para "mariconera". Extinción. Y, además, la mariconera ya no es lo que una vez fue y que se llevaba en la mano.

sábado, enero 13, 2007

Memoria espeleológica

Recordaba aquellas horas en la cueva. Aquel tiempo del que tenía memoria, esa memoria, reunía cueva y Sol porque fuera -aire, luz, cielo, pájaros- podía recordar y ver como esos pájaros en el cielo o la luz sobre los troncos del Sol de la tarde estaban hechos de lo mismo que las incertidumbres ahora de la cueva. O que los veía porque había estado en la cueva y sabía que la vista se alimenta de luz y de variadas sombras. O porque todo, cueva, las laderas soleadas, la pared blanca y algo rojiza, era necesario para que pudiera saber algo, o recordar algo. O recortar algo.

viernes, enero 12, 2007

Inversión I

No puedo decir que mi padre fuera un gran lector, un gran lector de literatura o sistemático de alguna disciplina bien asentada; pero sí era un gran lector diario de Wikipedia, la antigua wikipedia de la que proceden otras i-pedias que en nuestros días, y para decirlo de un modo que no quiere ser del todo paródico, fatigan los servidores.
De hecho, mi padre era un hombre de la generación de los conflictos con lel Islam; las que ahora nos sumían en la incertidumbre y el desasosiego -y en no pocas ocasiones en la pasión melancólica de estrategas de tertulia virtual- ya no eran batallas que a él le pudieran redimir de un desengaño antiguo o algo que él no creyera poder explicar con las analogías que siempre encontraba en su relato -cada vez más fosilizado y, volviendo al párrafo anterior, autoparódico sin quererlo- de aquellas lejanas guerras por el petróleo y por todo lo demás.

Josep Maria Casavelles, De pronto la paz, Barcelona, 2051.

jueves, enero 11, 2007

Microepopeya

La historia de un héroe y de su pueblo. Su pueblo es una abigarrada caravana, una columna obviamente no motorizada. El héroe no ha tanto de protagonizar singulares combates en batallas que de lejos parecen como apocalipsis como de participar en experiencias iniciáticas o simbólicas. Condenada esa raza que atraviesa los continentes sin ver nunca un mar que no sean brumas, condenada a perderse y condenada al olvido que apenas estas líneas sospechan, el héroe cambia de pueblo como de caballo de corta alzada en medio de la estepa, moteada en aquellas vastedades de montículos que son monumentos mortuorios de inmortales pasados, pero el héroe no desespera. Ese es el truco. Que el héroe cambie de pueblo o que el pueblo cambie de héroe. Mejor aún y más democrático, que el pueblo cambie de pueblo.

P.S.: Quedaría el héroe que cambia de héroe, pero como decía el poeta , el héroe lo es hasta que "the age discovers he is not the true one". Esto es, sólo hay un héroe.

miércoles, enero 10, 2007

De la Psychologie chez nous

Por la calle, estoy a punto de llegar a un cruce. Durante una fracción de segundo veo a una Gloria que se acerca de frente a mí y que inmediatamente desecho pues es más joven que Gloria y el pelo largo y suelto está teñido de un rojo menos armónico que pantónico. Me paro a quince metros de ella, separados por el semáforo no tan rojo como el pelo. Entonces, en una segunda fila de transeúntes detenidos veo a Gloria detenida, el pelo recogido, con dos de sus hijos de la mano y que me ha visto. Etcétera, etcétera.
La interpretación es que poco antes he visto a Gloria, pero no he llegado a reconocerla conscientemente. O mejor, he asignado el nombre y las propiedades de Gloria a un individuo no demasiado alejado en sus características y que ha aparecido en el lugar y momento propicio. La identificación no ha tardado en fallar, pero esa identificación no ha sido consecuencia de los parecidos por los que virtualmente se podría abogar. Ha sido disparada por la identificación previa de Gloria entre una masa de individuos, una masa que no permitía una individuación eficaz. De otro modo, algo en mí andaba buscando un cuerpo para Gloria porque ya había visto a Gloria.
En fin, a ver si inconscientemente me viene a la cabeza alguna teoría para explicar estas trivialidades. Entonces, podré tomar de la estantería un libro de filatelia, que me parecerá el de una disciplina prometedora y patentemente aggiornata.

martes, enero 09, 2007

Paradojas de la procrastinación

En sus diversas variedades y en sus diversas terapias caseras, la procrastinación nos surte puntual de paradojas. Así, las pequeñas tareas que han de iniciar una disciplina y que son una excusa bienvenida para dejar lo importante para mañana. O, cuando la procrastinación vive del déficit de la constancia, de la atención desordenada, y se busca obligaciones polimorfas. Así, un blog. Mañana no ha llegado, se dice el procrastinador. Quevedo le avisa de que ya no es ayer. La procrastinación ama el número cuatro, como es bien sabido, y el número cuatro se deja querer, pero reserva cualquier compromiso para un futuro vago y ordenado en la utópica isla de, por ejemplo, Microsoft Project, con violines que anuncian que el esqueleto de la moral y de la ética es un cronograma. El procrastinador levanta acta de sus futuras agendas, que la imperfección no ha de rozar.

lunes, enero 08, 2007

Lunes de avellanado y fresa

Compárese

YA NO SERÉ INFELIZ

I

Ya no es mágico González. Najado,
ya no compartirás la chirigota
ni el bienmesabe, el chipirón, la pota
(Vinagre de todo lo trasegado).

Ciscarte en soledad, a Domecq gusto.
El fiero amanecer casi se estrella
en la acera, en tu culo, en la botella
En la pija de busto par y adusto.

Suma cero (pedante dices mente)
salvo casos de escasa o nula suma
que no se borran nunca de repente

y no tienen piedad ni olvido tienen
unas llaves, el casco, la vespino
y te puede matar un quitamiedos.


II

Ya no seré infeliz. Qué coño importa.
Al mundo ya más cosas no le quepan,
una calada pego más profunda,
trago el resto del café. El arte es corto,

y aunque las películas son tan largas,
no nos acecha Menforsan ni NODO.
En el ambigú, ese otro bar, del trailer
Los bocatas nos libran y cervezas

Y pop corn. La picha te hiciste un lío
y pediste entradas de esa otra sala;
lo que era western fue mariconada.

Sólo me queda el roce de tu manga,
que es un endecasílabo sensato.
Luego al Sur, rumbo al callejón del gato.



domingo, enero 07, 2007

Realidad

La realidad es un asunto de escribir o borrar paréntesis. Alguno dirá que, en nuestro Siglo de Oro, un asunto de escribir corchetes. En cualquier caso, el sentimiento de realidad -esa peculiar ilusión vertiginosa- se nos representa como la evaporación de un par de paréntesis, fenómeno que se nos antoja mejor definido por esos grabados de Escher donde fuera está dentro que sale (¿qué sale?) fuera. Una botella de las llamadas de Klein no necesariamente medio llena ni medio vacía. Una imposibilidad, en suma. Una botella tras una botella como paréntesis que se abren en la estantería del bar y esperan al borracho que sepa cerrarlos uno tras otro con método y desengañada locura. La realidad no es agregable. Ni esas partes de la realidad que son nuestros miedos son agregables. Yo es otro. Y siempre lo será. Aunque quién sabe, porque debería hacer mudanza en su costumbre.

sábado, enero 06, 2007

Restos

Un día de papeles. El papel de envolver regalos que ya no se conserva y que acompaña a los cartones y a los molestos plásticos. El día simple de la infancia que ha pasado del volumen cumplido del paquete a un pequeño adminículo que ya no contiene el futuro sublime (1), sino un enojo acompañado de otros plurales enojos.

(1) Y aún así visible, o capaz de representar al niño jugando. El placer de comprar no es inseparable de esa representación, que se derrumba, según decimos, como los más acreditados castillos de naipes.

viernes, enero 05, 2007

El derecho de vivir en paz

Víctor Jara cantaba canción de tal título. Entre nosotros, Luar na Lubre publicó una versión no ha mucho. También entre nosotros, el Presidente ha dicho -lo dijo ayer- que "nada ni nadie va a detener el derecho de todos los españoles para vivir sin bombas y sin violencia". También que su "energía y determinación para ver el fin de la violencia y alcanzar la paz es hoy, aún si cabe, mucho mayor". Según las fuentes o quizá según las repeticiones que él mismo pudo pronunciar hay variantes de estas palabras que pueden considerarse menores.
No dudamos de que el Presidente sea consciente del alcance real y no ilusorio de sus palabras, esto es, de cómo se logran los objetivos a los que apunta. Pero esa consciencia que le suponemos no parece implicar en su caso la necesidad de llamar a las cosas por su nombre: en realidad, estamos interpretando en beneficio del orador. Y al decir esto lo hacemos desde la mayor generosidad que se nos alcanza para con los terroristas: la de hacerles saber que la paz sólo puede ser su derrota absoluta. Porque la paz es una victoria del más fuerte.
Como también somos generosos con el lenguaje del presidente, sus palabras sólo nos pueden hacer pensar en la triste decadencia del raciocinio en nuestros días. Dado que el Presidente sólo puede referirse al aplastamiento del terrorismo -que no incluiría necesariamente el aplastamiento de todos los individuos terroristas-, no nos explicamos lo absurdo y melifluo -bien que raramente sincopado- de su verbo. ¿Ha sido su política razonable en los hechos y, en cambio, considera que la demanda política prefiere el léxico y el discurso incoherentes? Él y nosotros estamos seguramente presos de la palabrería absurda y del pensamiento que se adivina tras ellas. Pero dejemos tan ardua materia, pues nada es más desgradable a la postre que la generosidad desmedida. Sólo añadamos que si un derecho no tenemos es el de vivir en paz. Por lo menos hasta que no vivamos o lo que sea en ese patio donde la paz es perpetua.

jueves, enero 04, 2007

Los Magos

Supongo que exisitirá la leyenda con todas sus variantes de los Tres Magos condenados por el niño borde -como en alguno de los apócrifos- al que no le gustan los regalos que le traen, probablemente por su indiferenciabilidad extensional. Así, orientales errantes deben multiplicarse para la epifanía en su propia epifanía tan crecida y multiplicada. Su "milagro anual" (Gustavo Bueno) es una condena redoblada por las pasiones de las grandes superficies y otras aglomeraciones, sin contar con los caprichos de los camellos.
Pero no debemos ser impíos porque la tarea de los magos puede ser emprendida con gusto. De hecho, los santos no paran. Algunos en la gloria son más trabajadores que en su vida previa y mortal. En otras palabras, la gloria de algunos santos es hacendosa y sin un minuto de reposo. Aunque eso debe de ser el espíritu: un trabajar aéreo, valga el oxímoron.

miércoles, enero 03, 2007

Música campesina

El sintagma del título propende a los Balcanes desde hace ya bastante. No es un asunto demasiado misterioso, pero, desde luego, es así. Indudablemente.
Imágenes de un mundo sin discotecas donde los trinos y melismas de las voces que dejan la criba o el arado y compiten con el Bora por que las nubes se vayan con sus pentagramas a otra parte. Caminos de tierra y un automovil negro, brillantes cromados, apareciendo por una revuelta.
Por otro lado, las singulares polifonías concuerdan con una suerte de alegres litografías en color que pueblan nuestra memoria con el vigor de, más al Norte, esas viejas ciudades de Centroeuropa con aire pontevedrés.
Todos los súbditos rurales con el mismo traje. El decrecido ejercito alegrado por ciento cincuenta mil uniformes, como de edecanes de antaño, valga la redundancia.
En algún lugar de los Balcanes, sospechan los intelectuales, aún cantan los naturales inesperadamente refitoleras versiones del Aria de las Joyas, desazogado espejo.

martes, enero 02, 2007

Questa verità mi fa male

Extrañamente, la verdad conserva un prestigio inexplicable y cada vez más inexplicable. Veo por las calles individuos que lucen adhesivos con la leyenda "Queremos saber la verdad"; no "quiero saber la verdad". Alabamos ese plural. Pero no alabamos en la misma medida la enunciación o exhibición gráfica de semejante deseo o propósito, al que conviene mejor ese tipo de discreción que, por amor a cierta ironía y por amor cierto a la paradoja, gustaría de confundirse con el escepticismo.
Sin embargo, quien quiere saber la verdad debe estar dispuesto a reconocer o que no la sabe o que no la acepta. Si no la sabe (si, por ejemplo, no sabe que lo que sabe es verdad y es la verdad, esto último respecto a algo), debe asegurarse, bien sea progresivamente, de los requisitos que pediría a la verdad: su situación es la de aquel que busca novia. No puede despreciar (suponiendo que no le desprecien a él) eternamente. Su mejor estrategia ha de incluir el criterio de que en algún momento estará cerca de su ideal o lo suficientemente cerca de la verdad y punto, como una asíntota, que gasta cada vez más papel y más tinta algo así como para nada.
Si no acepta la verdad, es que conoce la verdad y quiere otra. Toca aquí volver a admirar la redacción del lema: la verdad es la verdad y no hay otra. No aceptar sería, pues, negar que la verdad sea verdad, cosa muy posible. El problema es que nos vemos aquí en una situación que no se emblematizaría tan bien con la asíntota como con el cuño y la medalla: hay quien quiere saber una verdad que ya sabe, esto es, quiere saber aquello que se representa y está dispuesto a aceptar, como se sabe la verdad y no se sabe lo que no es verdad. Tienen ya la verdad; quizá no tengan nunca el verbo saber, pero lo quieren utilizado justo delante de los contenidos, suficientemente explícitos por cierto, de la verdad de la que hablan.
Porque la verdad que quieren saber ya está escrita y la pobre verdad desnuda, o la pobre verdad independiente de sus adhesivos y legendarios, hará muy bien en parecerse, como la moneda o la medalla al cuño que la selló, a la verdad que quieren saber.

lunes, enero 01, 2007

No man's land

El día 1 de enero pertenece al año anterior. Puede dudarse de la ubicación del 31 de diciembre. Puede éste ser un día proyectado hacia adelante, hacia el siguiente período contable, queremos decir; pero es todavía su año. La resaca y otras variedades de la inexistencia, en cambio, convierten a la quirúrgica festividad de hoy en una bruma austrohúngara y nordalpina.
Corrijamos. El año anterior era un signo para un limbo cronológico inexplicable, uno de los días fuera de todo calendario. O el instante eterno antes del salto al vacío, por no hablar de las buenas intenciones, de los píos deseos, de la vida nueva o de todos los círculos del infierno.