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sábado, junio 30, 2007

Entra demasiado fácil

Josep Benet Magí sentencia y asentimos en una nueva escansión, acelerada como un vals turulato. Significa esto que echamos bebida en los vasos silabeando un one for you, one for me ebrio como el río ebrio con sus barcos ebrios y demás piraguas.
Ha sido un mediodía de ceremonias insonoras como el cerumen y el vino en porrón, que no sisea ni acepta autopistas. Y como ha sido un mediodía de ceremonias, nos apresuramos a deshacernos de la reunión, no vaya a ser que acabemos en los melismas de la borrachera fría y versiculante.
Recordaremos que la luz del sol ha impedido que los efectos del vino vayan más allá de los límites municipalmente aceptados. La luz hace que los borrachos bailen como espejismos que, de pronto, desaparecen. Sin chisporroteo ni nada. Como pompas de jabón y de saliva. Hacia una sobremesa trabada como suelen serlo los calendarios. Post gaudia luctus. ¿O era lutum?

viernes, junio 29, 2007

Hierba

Los cortacéspedes eléctricos imponen las mismas servidumbres que las motosierras eléctricas. El cable no es la menor ni es la única. Ello se pone de manifiesto cuando se trata de cortar hierba, de cortar hierbas o de cortar selvas.
Cuchillas en la hierba, que descabezan la flor, cuaderna vía para Wordworth y compañía. Al cabo de las horas, el jardín o lo que fue jardín parece una cabeza tiñosa. El motor de la máquina huele a alguna extraña fruta, el cable péndulo.

jueves, junio 28, 2007

Va de B.

Un día, no hacer pie deja de ser una preocupación central en la vida veraniega, la precaución escasamente anfibia de la que nos olvidamos bajo Deneb, Altair y Vega. Existen también fases intermedias, cuando los saltitos sobre apenas los dedos de un pie bastaban para nuestra seguridad y nuestra psicología -que no la de nuestras madres-, allí donde ni cubre ni deja de cubrir, sólo un poco más allá de la gruesa línea roja.
Desolvidar lo sólido, o la noción de que sólo lo sólido es soporte. Salir del agua con nuestro eurekamen, los saltos ahora lavapiés adelante para luego zambullirnos por segunda vez y comprobar que todo sigue funcionando.
O no hacer pie en una sintaxis de motosierra, esto es, con motor de dos tiempos y seguir y contemplar las piscinas en los inviernos, su arquitectura desnuda que nos descubre el teorema que dictamina que el horizonte lo marca el agua, que las hojas se pudren bajo nuestros pies, bajo nuestras rodillas de barro.

miércoles, junio 27, 2007

Verbena

El verano comienza fresco y, así, las verbenas no carecen de osadía ni de chaquetas. Las verbenas del verano inaugural son amigas del solsticio y comienzan con la luz del día o -puede ser el caso- con algunos crepusculares chachachás que contribuyen a la frecuente melancolía de los que no bailan.
Como no hace calor, la cerveza se bebe como un jarabe para pasar el rato, 'tis bitter cold, que se dice en las ocasiones en que los fantasmas del subsuelo se animan a pulsarlo con su pie frío e inmóvil: a la quinta cerveza nos estamos imaginando a Hamlet padre andando sobre ruedas como David Lo Pan en Golpe en la pequeña China, que ya hemos visto cómo son de inconstantes los fantasmas.
Pero las verbenas concluyen con vasos de plástico por el suelo y un frío de noche envenenada, de ratonera a ratonera, como la música ratonera.

martes, junio 26, 2007

Sentido común

La enseñanza puede ser -y, por desgracia, cada vez lo es más- una batalla en que el sentido común del alumno se bate en retirada ante los reglamentos que le dictan si el sujeto va antes del verbo o si los voltios se dividen por los ohmios o al contrario. Como si comprender y saber no fuese la negación de los minúsculos reglamentos que inficionan la enciclopedia y los apuntes.
El profesor se ha rendido ya muchas veces -o una y por todas- a los recetarios o a las advertencias y trucos de vocación oligofrénica. Porque, al final, la autoridad académica nunca tiene paciencia y blandirá los temarios y las contestaciones mecanizadas, como un cuerpo de ejercito movido por el vodka de los catecismos.
Frente a esto, nuestra obligación es quemar programas, planes y temarios. Saber una cosa o dos y dejar las verdades troqueladas y los métodos de piñón fijo para un museo de los de botellas con formol.

lunes, junio 25, 2007

No hemos llegado a nada

Magnífica epifanía en las vidas más dilapidadas: descubrir que no se sirve para nada. No que nuestras prendas se hayan agotado o devaluado. Saber, al fin, que nunca fueron nuestras y que, obcecados, habíamos interpretado año tras año algún signo irrelevante a favor de nuestra causa, o de la causa de nuestra tonta fortuna.
El día más feliz que le cabe a una vida. No sólo por el no importa que, en ocasiones, es certero corolario de la revelación. No, desde luego, por la infundada presunción de haber hallado una verdad, nuestra verdad esencial. Sobre todo porque entonces lo demás -y aunque sea también mala interpretación, una cadena de infatuaciones aleatorias y ridículas- será por añadidura.

domingo, junio 24, 2007

Desayunos

Los desayunos garantizan un sintético diagnóstico de los establecimientos hosteleros. Naturalmente, su composición viene determinada por todos esos factores que queremos resumidos en las alisadas curvas de oferta y de demanda, por lo que no se trata tanto de comparar desayunos que se sirven en situaciones y lugares diferentes, como de fijarse en el margen que la peculiaridad de un comedor concreto ha añadido a las que serían determinaciones inasibles e incalculables.
Desde el punto de vista del comensal, los desayunos de hotel son un territorio de irrealidad adosado al comienzo de la jornada. De ahí la dilación en periódicos y otras bagatelas, incluidas las visitas repetidas y viciosas al autoservicio. Está claro: los desayunos de hotel (y hasta el último día) son una prolongación del dulce sueño; son el imperio de la inacción, una paradoja esto último que arrastra todos los inconvenientes de los imperios: su ya proverbial inviabilidad a medio plazo. La inacción ha de alimentarse de esfuerzos cada vez mayores y más disgregadores. Acabamos por no dormir. Por no desayunar.

jueves, junio 21, 2007

Interrupción I

Mañana y pasado no publicaremos en este blog. Continencia, virtud hidráulica y azud celeste según algunos pedagogos de notable recordación.
Como lo que se perderá serán ocurrencias, eso que se gana. Menos entropía, pues a medida que escribo, no pasa nada, pero los servidores hacen que cueste tanto borrar, hacer desaparecer la murga que internet multiplica incesante, unerasable, undeletable, litanical, como saben serlo las tabarras.

miércoles, junio 20, 2007

Aere perennius

Leemos en un artículo de Paul Kennedy traducido por M. L. Rodríguez Tapia y publicado en El País:

Como saben los lectores habituales, yo consideré que la guerra de Irak era un error desde el primer momento, pero no es eso lo que quiero destacar aquí. Lo que quiero destacar es que la campaña en Mesopotamia está debilitando a Estados Unidos...

Notemos cómo el lenguaje se hace fuerte. Hablar de imperios requiere su propia escala y que las palabras sirvan para varios miles de años: "la campaña en Mesopotamia". Pero esa continuidad nos suena a una de dos pedanterías académicas: a la dicha -milenaria- o a la centenaria que pone en entredicho la partición del Imperio Otomano.
La continuidad real es otra cosa. Miguel Mora y Rosana Torres escriben de El Fary deprisa pero certeramente en el mismo diario:

...aquel artista que empezó cantando en los cabarés y las verbenas y que antes de eso fue taxista durante ocho años a porcentaje, como el mítico coplero Pepe Blanco, a quien sustituyó en una gala en Pozoblanco [vaya por Dios] en 1970 para cobrar su primer sueldo como cantante.

Pepe Blanco y El Fary, más que taxistas cocheros de punto. Menudos puntos. De los filipinos, el DRAE dice que es denominación que "suele emplearse con cierta benevolencia". Cocidito madrileño: "Pesadumbre y alegría / De la madre y de la hermana." La fenomenología del espíritu mismamente, según sentencia del taxímetro, valga la redundancia.

martes, junio 19, 2007

Fiebre

Tras unos minutos en una corriente, tras unas horas después de esos minutos, resulta que tiene fiebre y la fiebre le recuerda a la infancia -cuando no es mucha, la fiebre o la infancia- o le hace pensar en la enfermedad como un destino al alcance de cualquiera.
La pequeña fiebre, la febrícula que le ha tocado y que suele acompañarse de sus raras imágenes y su raro ritmo, se pasará como se pasa un día de intermedios. De corredores, de minutos perdidos bajo la pesadilla, que vino para quedarse, del aire acondicionado; un día de trayectos repetibles, repetidos y ligeramente paranoico: Ir y no hacer lo que se debe; tener que volver; hacerlo una vez más. Pequeños olvidos que se escalonan como un calendario comprimido y que nos amenaza con sus emblemas descompuestos.
La fiebre, el aviso de un dolor de cabeza, el raro solsticio que se dibuja con compás desparejo y renqueante. Anochece.

lunes, junio 18, 2007

Reseña

Anunciamos (y al interesado) una próxima reseña de Crítica de la razón gastronómica de Javier Pérez Escohotado. Adelantamos la recomendación general de no dejar de comer, esto es, de no seguir el ejemplo de aquel fraile que, convencido de los argumentos de Parménides contra el movimiento, había decidido dejar de andar.
No conocemos caso análogo de fraile o villano convencido de la exactitud de la demostración famosa de que no se pude demostrar nada.

domingo, junio 17, 2007

Día ocioso: Toca poema

No salta el agua en el cansado agosto
Un hilo tan sólo renueva la poza
Que –ocultas sus fuentes– nos engaña
Y buen juicio invita
Alguna agudeza o prohíbe pereza

Descansa de su muda vigilancia
Y como guijarros discurrimos
Los que eligen la charca transparente
O la que –aunque oscura– refleja el cielo

Gotear antiguo que salpicó
Ha guardado el barro que aquí hollamos
A helechos y a juncos, a sombra y a claros

Que mi mano recorre como el agua
Quién sabe qué busca, quién de quién huye

Como de la sombra mi mano y del claro

sábado, junio 16, 2007

Aperiódico

Los trabajos monótonos pero no tanto -sea la corrección de exámenes- dan lugar a pautas que danzan un vaporoso rigodón entre lo subjetivo y lo objetivo. La realidad, a la que eso que llamamos azar lleva a mostrar curiosas rachas, como la lleva tal vez y también nuestra percepción acelerada y paranoica de esas rachas, la realidad nos espera en los folios escritos, como nos espera el germen antes inadvertido de nuestras obsesiones.
Así, el corrector está determinado por la sucesión de exámenes, que le someten a una teoría de tendencias que se sobreponen a tendencias: De pronto, todos son buenos; ahora nos llega la tanda de los torpes, todo ello doblado por la sospecha de una retroalimentación positiva o negativa.
Pero esa realidad de la que hablamos nos sorprende por su manera de citar más que de mostrar las pautas. Toda simetría y todo período es una apariencia que se deshace en una dialéctica musical y apenas hilvanada.

viernes, junio 15, 2007

La retención de las provincias

Partido Riojano y Partido Socialista Obrero Español ( ¿o era Partido Socialista de la Rioja?) se van de excursión a Madrid a firmar su pacto para el gobierno municipal de la ciudad de Logroño. Se van los riojanos al lugar donde habitan los presupuestos más gruesos de las otras administraciones; a la corte, por donde pasean los compromisos verbales de la mano de otros fetiches. Donde está el asunto, la manteca. Un escándalo, la realidad.

jueves, junio 14, 2007

Fantasía

Vivir en un mundo propio, en un mundo fantástico, que se dice, es algo así como una aristotélica vida teorética, pero de baja estofa. Es una renuncia a la acción y una evitación perpetua (y fallida, pues sólo lo suple con la derrota igualmente perpetua) del conflicto.
El niño que opta por la inacción y que, años más tarde, se descubre en un arrebato faustino por la acción, es un niño pavloviano que ha reaccionado con demasiada premura e intensidad a algún revés irrelevante.
Ahora bien, es evidente que una formulación que incluya esa rara noción de "un mundo propio", si empleada es este sentido que no en otros que a veces se coligen, no significa nada y menos lo que puede designar (estoy tentado de proponer al lector que sustituya respectivamente "sentido", "significado" y "designación" por los fregeanos Sinn, Vorstellung y Bedeutung). Pues lo que designa es una posición lateral, subsidiaria, tolerada.
Una vida que se basa en la repulsión del conflicto está sujeta a múltiples melancolías, a sucedáneos y a escapatorias. Está sujeta también a una falible sobrevaloración de la vida política y activa. Por no hablar del agotamiento de quien tras algo leer y haber comprado muchos libros, deja de leerlos para, al cabo de algún tiempo -también y con lucidez innegable-, dejar de comprarlos.

miércoles, junio 13, 2007

Poema (a falta de mejor cosa)

BEND OF THE RIVER

Los cisnes ya se marcharon.
Los cisnes se marcharon
Los cisnes ya se marcharon
Fuera que dentro tanto da.
Fuera o dentro tanto da
Fuera o dentro tanto me da
Frío.

Los cisnes se marcharon
Fuera o dentro tanto da
Frío.

El aire cambia. El gallo,
el gallo asusta y grazna
Gris

La llanura o niebla o
viento que no acaba
Yo acabo
Ciego
Sin ojos

El higrómetro se vence
Chasquea su tenso aviso.
Ve

Vano astro
Agrícola rumor sordo
Luego casca
Hueso y piedra

Enseña del viento
Trivial Pursuit
Nada

(No jugué. ¿Cuándo jugué?
Quién vio entonces
Lo que ahora finjo recordar)
Enseñas son del viento
Rostros golpeados
Enseñas son del tiempo
Otros parlamentos elatos
Otras figuras gestos
Compuestos de Épinal famosa
Orín en las banderas

(Si alguien tienes ganas, puede echarle un vistazo a esta otra versión, diría yo, de lo mismo.

martes, junio 12, 2007

A cada uno su fábula

El hombre que sale de su casa y que volverá a ella a la caída del Sol y lo piensa con la misma seguridad con la que piensa que ese Sol se pondrá y saldrá al día siguiente: una seguridad que, apocalipsis aparte, derrota a todas las inducciones, deducciones y casi a las abducciones.
Pues es ese hombre que sale de su casa, etc. no regresará ya nunca porque se va a quedar en el camino y no entraremos en detalles. A cada uno su azar establecido. Y será ese día porque ése era el día en que se interrumpía la serie monótona de sus días, monótona como los días de cualquier hombre (por lo menos si se mira a la distancia adecuada).
Pero ese mismo hombre, el día anterior creyó haber regresado a su casa, como en tantas otras tardes, tardes tan anteriores como el pasado y la memoria. Y lo podía asegurar sin percatarse de que la casa de esa tarde no era la casa que había dejado hacía pocas horas, en una mañana de una calle y una ciudad que también creía la misma. Ni era la casa de ayer, ni la de la semana pasada, ni la que compró o sólo alquiló un día también pasado.
Y aun diremos que esa creencia de volver a la misma casa, en la tarde de aquella mañana de Sol o, tal vez, de fina lluvia, se aposentaba cada tarde, o a cada instante, en un hombre distinto. Y así esos hombres sucesivos pensaban ser sólo uno y el mismo, y también creían que su casa -la sucesión de casas que compartieron- les abría sus puertas cada tarde, en una sucesión de calles, ciudades y países tan razonablemente convencidos de ser los que eran y tan orgullosos de perseverar en su ser como en las mejores familias.

lunes, junio 11, 2007

La cometa

La cometa y sus evoluciones. Las de las especies de cometas y las que algunas despliegan en las varias superficies del cielo. Con la cometa tenemos, primero, el asunto de la ubicación del cuartel general. Después, el despliegue de los componentes y el montaje justo. Luego, los ensayos hasta dar con una altura digna de Modugno. Y hasta dar con el peor obstáculo para la integridad de la cometa, para la exacta inquisición del hilo y de la cola: un árbol, un arbusto, la rama que perfora la tela con su intención ortogonal y paciente.
La cometa me parece siempre una cabellera de chino de película con su coleta que le sigue fiel. No sé por qué me parece tal cosa, pero una de las cometas de esta mañana no me parecía un chino porque no tenía cola. Sin embargo, se le ha saltado un whisker. Lo hemos buscado este domingo entre aulagas al dente y biércoles, y al final lo hemos encontrado. Un whisker: como se ve, seguíamos capilares y algo turbulentos. Como un huracancito.

domingo, junio 10, 2007

Personajes literarios

Estamos en las historias. En las bocas de los otros. A veces, dejan de estar nuestros nombres y ocupamos en un anónimo sublime las viejas historias, las tres o cuatro mil historias que siempre se repiten. Algunos, en cambio, ven como sus nombres se hacen clave del arco que es el relato (que se aleja y vuelve al nuevo lugar donde ahora estamos) y pasan a vivir en ese reino de palabras y memorias traidoras del que nos alimentamos.
Ahora mismo fantaseamos con las bocas que circulan imaginarias aventuras que se nos han adjudicado. Infames o heroicos habitamos en historias que a veces medio salen en verso, con el ritmo absurdo de alguna tonta solemnidad.

sábado, junio 09, 2007

El mejor de los mundos

Los mundos posibles atesoran la contradicción como campeones. Vivimos en el oxímoron irredimible, por decirlo suavemente. ¿Qué hemos de deducir si ese mundo que tenemos ahí delante lo habitan contradicciones que bailan ese tema de éxito ("Dialéctica, la chispa de la vida")? -Muy sencillamente, que del mundo no puede decirse si es bueno o es malo, peor o mejor. El mundo es una etiqueta para algo a lo que el singular no le conviene, para algo que nada es.
Así, en consecuencia, el mejor de los mundos posibles es una sombra que habita con algunas otras sombras, un fantasma del cálculo, el capitel sin fuste. Tampoco es el mundo una enumeración. El sujeto de esa frase es la etiqueta, y una etiqueta nos hace pensar en que tenemos dónde adherirla. Seguiremos hablando de esta pseudoetiqueta.

viernes, junio 08, 2007

Zapatero

Leemos las etopeyas y sus extremos patológicos, abundantes como una campana cóncava, ocupan todo el campo de batalla o todo el terreno del diálogo, que diría él. Este hombre ha proporcionado una figura que satisface todas las necesidades: la del amor que fluye como la miel y la leche hidratante y la del odio que define a su objeto como infrahumano y horológico.
Y es que Zapatero es un personaje doblemente aleph, más aleph y menos aleph: Todos los bienes o todos los males están en él; seguramente con mayor griterío estos últimos.
De algunos de sus enemigos ha de alabarse su capacidad para simultanear la denuncia de la mediocridad con la de la maldad suprema, lo que –desde el punto de vista del objeto de su pasión– sería un nuevo mérito, el tercero, que sumar a esa mediocridad y a esa malignidad excelente. Es lo que pasa con la sinrazón, que de donde cabe todo acaba por no poderse sacar nada. Que la crítica furibunda se pierde en un archipiélago que se resume en el vórtice final: este individuo que congrega los muchos afectos y las muchas inquinas, uno más de los tahúres del Mississippi que tenemos la suerte de que nos gobiernen.

jueves, junio 07, 2007

Un invento

Falto de inspiración, he decidido buscar coautores para una novela. La novela comienza con estas palabras:

Se dijo que no era cuestión de abandonarse a la retórica o a lamentaciones similares. Por eso y porque el portal era casi tan frío y sucio como la calle que le esperaba, salió a la oscuridad y a la lluvia. Pareció dudar de la dirección que debía tomar, pero al poco se encontraba ya casi en la plaza, desierta a esas horas. La lluvia arreció y él aceleró el paso. “La segunda plaza más grande de la Nación” –recordó las palabras del alcalde, un hombre al que lo corto de sus ideas no le suponía inconveniente alguno para extenderse en obras públicas y en discursos caracterizados, sobre todo, por sus dimensiones. Y la segunda plaza de la Nación o de la República –que también se decía- estaba desierta a esas horas. Se cruzó, a la distancia a la que los viandantes se cruzan en las plazas, sobre todo en las más grandes plazas de la República, con tres o cuatro sombras apresuradas. No sabría decir si alguna le había mirado, si se había interesado por el maletín que llevaba en su mano izquierda, por su gabardina desgarrada o por la herida en su mejilla. Sí estaba seguro de que nadie podía saber, por lo menos hasta la mañana siguiente nadie debería saber, qué había dejado en el tercer piso de aquella casa de escaleras empinadas o qué huellas no habría borrado del pasamanos mugriento e inestable que invitaba a un suicidio en día de lluvia o, por lo menos a un homicidio oportuno e irreprochable.




Los colaboradores. Retrato de familia

Para saber de qué va todo esto, visítese esta página y este nuevo blog.

miércoles, junio 06, 2007

Privado

Javier: Dile a tu hermano que Fernando Sancho y el Tío Aquiles torturaban a Peter O'Toole en algún lugar del Imperio Otomano. El tío Aquiles era Miguel Armario, no Brad Pitt; pero no hace falta mencionar a este último mamarracho.
Por cierto, iba de mí, pero me parece que estamos todos a los dos lados.

martes, junio 05, 2007

Títulos

La amada in móvil nos recuerda a Amado Nervo, a Verdi o algún sociólogo a la violenta. Amado móvil nos recuerda a algún cineasta italiano. Lama dama vil a la música juvenil norteamericana de los 1950s o a Evangelina Sobredo. La madama vil a las noticias sobre proxenetismo sin novedad en el frente Este. Lam adam vril a algún conjuro esotérico de pelilicucha o libro a la inmunda. Llama dama hábil decimos que a Gustavo Adolfo Bécquer, a Noel Clarasó o a Octavio Paz, cuando en realidad no nos recuerda a ninguno de ellos y sí a algún casino de Las Vegas. Lo demás es solicitación.

lunes, junio 04, 2007

Recuerdo de un olvidado (1)

Nadie merece más nuestra memoria y sus ceremonias, aunque lo decimos por deducción y no por el recuerdo que nos lleva a valorarlo y a estimarlo como al que más. Y, con todo, pese a lo desnudo de nuestros archivos y pese a nuestros inexistentes relatos, tratamos de llenar el vacío de los discursos conmemorativos con la retórica de una energía solar y meridiana
Le recordamos sin poder recordarle. Sin identificarle. ¿Pero qué más daría ponerle un nombre distinto de los otros? Coincidiremos en nuestra amnesia. Nuestras incógnitas coincidirán en su sombra e insistiremos en el dulce cultivo de la memoria hasta que olvidemos que no lo recordamos.

(1) Todos los olvidados, el olvidado.

domingo, junio 03, 2007

Paso canadiense

Como cruzar un puente (que decía el poeta), cruzar un paso canadiense nos hace pensar en si llevamos los zapatos sucios y en los planos tangentes a un cilindro, tan domesticados en general. Imaginemos un paso canadiense hecho de columnas salomónicas derribadas. El ganado vacuno puede evolucionar hacia variedades más equilibristas y es posible que sea necesario poner una gymkana para vacas entre término y término.
El paso canadiense nos proporciona también una petite attraction de l'abîme por la que nuestros pies y zapatos (que tal vez están sucios) se empequeñecen hasta colarse al foso, media cuarta de agua y hojas) bajo los tubos, que también tienen planos tangentes por debajo (como una tumba, aunque no esté coronada por un cilindro).

sábado, junio 02, 2007

Optimismo casi histórico

Pasan los años y cometo el mismo error, el del exceso de confianza a la salida. Mira que se lo tengo dicho a mis hijas. Su padre, don Erre que Erre. Después, la decadencia; que siempre es larga, como en la cosmología tipleriana. Menos mal que hemos llegado, casi noche cerradísima en estas fechas de cercano solsticio.
La próxima vez lo mismo, seguro. Como se ve, nos pasamos con armas y dorsales al pesimismo de ciclo largo.

viernes, junio 01, 2007

Costumbrista

Las esquinas no son todas iguales: algunas otorgan perspectivas muy amplias desde las que se dominan distintamente notables cantidades de flujo humano. Y desde esos mismos cruces, por lo general, los estantes son particularmente salientes y visibles. De ahí que sus frecuentadores se caractericen por una etología propia, que no es la del acechador que busca su propia invisibilidad y sí más bien del que ostenta su figura y tiene su alibi en su propia propincuidad, en su Dasein para decirlo a la manera de Suabia, que ya es decir.
Hay que decir que tal cosa no es una rareza conductual de nuestra especie y es habitual entre la fauna parlante de las fábulas (como su nombre indica). En cualquier caso, celebremos la posibilidad del costumbrismo panóptico que la ciudad moderna con sus tiralíneas y sus otros derribos nos ofrece.