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sábado, diciembre 15, 2007

El testigo silencioso

Él conocía el detalle de los hechos y nadie imaginaba que los conocía. Pudo mantener aquéllos en secreto y pudo mantener oculto el secreto de que él los conocía.
Esa discreción es una forma de indulgencia o una complicidad escéptica y que no pide nada a cambio. Esa generosidad nos alcanza a todos en algún momento. Por tanto, cada uno de nosotros se va con algunos secretos que sólo conoce él y un responsable, un autor, que le ignora.
Pero éste, tras recorrer este razonamiento y recordarse testigo mudo de algunos hechos quizá triviales o acaso trascendentes, sospechará que a cada una de sus culpas, así veniales, así terribles, le aguarda la deposición de un testigo, hasta ese momento mudo o ignorado.
Los culpables comenzamos a calcular las posibles negociaciones que podemos entablar para mantener la situación y el status quo.

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