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sábado, febrero 23, 2008

Abducción

Trata el portátil con el cuidado y hasta la sacralidad debidos. No se agite antes de usar. Ni durante. En cambio, una vez en su bolsa, el portátil ha egresado del universo que, modestamente, habitamos. La bolsa, su asa y su bandolera y las fuerzas centrífugas. Sin cuidado. Keine Sorge. Los mimos y las prevenciones estarán más allá de la línea del horizonte.
Existen situaciones abductivas que nos separan de algún objeto. Que lo apantallan de los accidentes del mundo. Concomitantemente, adverbio que nunca había escrito a este lado del horizonte, devolver al portátil a este mundo supone vencer una resistencia, un umbral que nos sobrepasa.
En este caso: no es portátil. Es que desaparece. Transmolecularizado o algo así.

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