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miércoles, marzo 05, 2008

Futbola futbola da

Mauro Entrialgo desarrolla la siguiente analogía en tres viñetas:

Primera viñeta: “Con los nacionalistas pasa lo mismo que con los seguidores de cualquier equipo de fútbol.”
Segunda viñeta: “Si te cabrea en exceso su mera existencia…”
Tercera viñeta: “…suele ser porque tú también eres uno de ellos, sólo que de otro equipo.”

Notemos el gusto por la moderación: estamos hablando de cabreos excesivos, no de cabreos simples o temperados. Quizá lo dicho sólo se aplica a esa especie o grado de cabreo, no a cualquier cabreo provocado por los nacionalistas. Pero dejemos también el moderado "suele" y vayamos a lo importante: lo que se dice del fútbol es falso. A los seguidores -fanáticos o no- de un equipo no les molesta la existencia de seguidores -fanáticos o no- de otro equipo; más bien al contrario.
Y lo que se dice de los nacionalismos hace falsa la analogía. En un contexto español, a un nacionalista vasco, la existencia de un nacionalista catalán no le molesta lo más mínimo. Antes bien, se siente vindicado y corroborado en la verdad de sus afectos y en él encontrarán un esforzado conmilitón. Así, que en ese contexto que apuntamos, lo que sucedería (dejamos para otro momento la fenomenología ideológica y política del llamado “café para todos”) es que casi todos los nacionalismos serían aliados naturales frente a lo que se denuncia y etiqueta como nacionalismo español.
Lo que se sigue es que este último supuesto nacionalismo se opone a todos, como no podía ser menos. Y lo curioso del caso es que en lo justificado de esa asimetría coincidirán todos, porque dirán que España pertenecerá a un género distinto que Cataluña o el País Vasco o Galicia, y ello salvo que a España se le restasen esas partes. Para algunos nacionalistas vascos, catalanes, España sería una “cárcel de naciones” y no una nación; para otros, la España residual quizá fuera una nación a la que aún otros nacionalistas de otras partes (sea Asturias, Castilla,…) le habrían de sustraer alguna nueva porción.
Los españoles que algunos califican como nacionalistas españolas dirán que España es una nación o una nación política y que los nacionalistas catalanes, vascos, etc. lo son justamente porque ni Cataluña, el País Vasco, etc. son naciones.
Pero si las referencias de los nacionalismos son de géneros diferentes (y eso tanto para el nacionalista catalán o vasco como para el supuesto nacionalista español), los nacionalismos, verdaderos o supuestos, también serán de diferente género y será plenamente sofística su asimilación.
Recalquemos, finalmente, que analogías como las de Entrialgo están condenadas a la particular especie de falsedad en que caen las analogías falsas, precisamente porque se establecen en el plano subjetivo: lo que piensan o sienten unos sujetos. Como si a la "psicología de la abuela", que decía Searle, le debiéramos las categorías pertinentes y esenciales de la teoría política.

1 comentario:

Mauro dijo...

Yo opino que aquel que se cabrea suele ser por tal cosa.
Tú me dices que es falso porque algunos no se cabrean.
Manzanas traigo.

Saludos.